Ebro Siata 50S, una buena mezcla

Retromovil 2019 Medio

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La Siata de Agustín

La protagonista de este reportaje es un ejemplar que durante casi toda su vida ha recibido más cuidados de los que solían recibir los vehículos industriales de su época. Matriculada el 7 de Julio de 1977, solo ha tenido dos propietarios y su historia es perfectamente conocida. 

Su primer dueño, Agustín Romero, regentaba un pequeño negocio dedicado a lámparas, muebles y decoración situado en el centro de Ciudad-Real. El garaje en el que se guardaba quedaba a unos escasos metros de la tienda, y la pequeña Siata nunca pasó una noche fuera de este mientras se dedicaba al transporte urbano.

Dicho garaje tenía una empinada cuesta por la que cada mañana ascendía la Ebro sin mayor dificultad, a pesar del intenso ruido que los vecinos de la zona aún recuerdan. Es más, no es un recuerdo tan lejano, pues la furgoneta pasó su última ITV en 2004, año en que el primer propietario cerró su tienda.

En este estado se encontraba la furgoneta antes de su restauración
En este estado se encontraba la furgoneta antes de su restauración

Uno de los vecinos de Agustín, con cierta afición por los clásicos, siempre le había comentado su interés por hacerse con aquel singular vehículo. Y cuando este por fin decidió jubilarse, accedió a vendérselo a un precio simbólico.

La Ebro-Siata contaba por aquel entonces con poco más de 36.000 kilómetros originales y funcionaba a la perfección. El transporte de lámparas y pequeños muebles no había supuesto un trabajo exigente y el cuidado puesto en la furgoneta se notaba en su buen estado general. El nuevo dueño comenzó a desmontarla con la intención de someterla a una rápida restauración, pero por problemas de falta de tiempo el proyecto quedó parado hasta 2010.

Durante este intervalo la Siata estuvo a la intemperie y con el frontal desmontado, por lo que el agua y la suciedad se fueron acumulando en el interior, sobre todo en el piso delantero, que llegó a presentar algunas perforaciones causadas por el óxido.

Hasta que, con el permiso del actual propietario, aparecieron tres jóvenes dispuestos a realizar el trabajo. Su estado aún era bastante bueno: El motor, por ejemplo, arrancó sin problemas en cuanto se sustituyó el manguito que lleva la gasolina de la bomba al carburador y que estaba obturado. Además, ¡¡no hubo que cambiar ni cargar la vieja batería!!

La tapicería original se conserva como nueva
La tapicería original se conserva como nueva

Aparte de lo dicho se hizo necesario reemplazar el cable del acelerador, que estaba agarrado por el óxido en el interior del espárrago que lo conduce del frontal al propulsor, situado en la parte trasera. Pero, respecto al resto de la mecánica, está tal y como se paró en 2004, y presenta un funcionamiento más que correcto tras una sustitución de líquidos y la limpieza del radiador.

Lo demás fue sencillo: un trabajo completo de pintura y la limpieza y pulido de todos los elementos interiores y exteriores, mas un juego nuevo de neumáticos. El color del centro de la carrocería, rojo oscuro, se eligió porque era similar al utilizado en los antiguos vehículos de servicio mecánico de Seat de los años 60 y 70.

Se puso especial cuidado en la conservación de varios detalles que por su rareza eran casi imposibles de encontrar, como son las lunas, los anagramas o los tapacubos específicos, iguales a los de un 600 o un 133 pero sin la inscripción «Seat», estando el pequeño circulo del centro vacío.

El poco uso que le dio su primer dueño se nota en cada detalle, pues incluso conserva los manuales de Seat 133 y Ebro Siata 50 S que se suministraban con el vehículo, que además están como nuevos y que no tienen pinta de haber sido demasiado consultados. El estuche rojo original o el sky de los asientos son otros de los elementos por los que no parecen haber pasado los años.

La mecánica de esta Ebro-Siata se encuentra en buena forma, y de origen
La mecánica de esta Ebro-Siata se encuentra en buena forma, y de origen

En buena forma

A pesar de llevar más de tres meses parada en el momento de la prueba, una vez apretado el desconectador de la batería y tras tirar del estarter -situado en el suelo, al lado el freno de mano-, el motor de la pequeña Ebro arranca sin problemas. En definitiva, lo de arrancar sin problemas es algo característico de esta furgoneta, que parece estar acostumbrada al poco uso y a los periodos de inactividad que ha llevado durante toda su vida útil.

Acceder al interior no presenta ninguna dificultad y, una vez sentados al volante, se podría considerar que la posición de conducción es correcta e incluso cómoda. Ante nosotros está el salpicadero con una tira imitación de madera y un volante de Seat 133.

Sin embargo, el velocímetro y los indicadores que se sitúan en el salpicadero son de Seat 850. Ello hace que muchos propietarios de Avia o Ebro 50 S piensen que sus vehículos equipan motorización de “ochoymedio”, cuando lo único que llevan de este modelo es el cuentakilómetros graduado hasta 140 m/h usado en los primeros 850 “N”.

Bajo el centro del salpicadero está el “sofisticado” sistema de calefacción con radiador de agua y electroventilador de dos velocidades, idéntico al montado en los 133.

Pie de foto
La posición de conducción es un tanto extraña pero no es del todo incómoda

Una vez en marcha tiene poca diferencia con los modelos de Seat de los que deriva, si bien la aerodinámica no es la misma y eso influye en las prestaciones. Aún así, el motor de 133 tiene más potencia que el de cualquier 600 de serie, y varios propietarios de las 50 S afirman que estas alcanzan mayores velocidades que sus predecesoras.

Tras su restauración, la unidad que pueden ver en las fotos aún no ha superado nunca los 80 km/h, probablemente debido al largo periodo de inactividad previo. Aun así, tampoco se debe considerar a estos vehículos como los más apropiados para largos viajes por carretera, tanto por sus prestaciones como por su estabilidad.

El puesto de conducción adelantado produce al principio una sensación un poco extraña, quizá algo parecido a manejar un autobús en miniatura. La amplitud es buena, y la ventilación corre a cargo de cristales correderos en todas las ventanas laterales.

La caída positiva de las ruedas se nota incluso en marcha cuando la furgoneta no lleva carga alguna
La caída positiva de las ruedas se nota incluso en marcha cuando la furgoneta no lleva carga alguna

En desplazamientos urbanos la coqueta furgoneta es ágil y se encuentra “en su salsa”, sin llegar a estorbar al resto de conductores en ningún momento. Los frenos son suficientes y la suspensión cumple con su cometido.

En este último apartado Motor Ibérica introdujo una modificación en la parte trasera consistente en unos muelles helicoidales más largos, para soportar mayores cargas. Esto produce una graciosa caída positiva en las ruedas traseras cuando va descargada, otro detalle que los viandantes se suelen acercar a comentar cuando la ven, tal y como decíamos al principio.

En definitiva, es un pequeño vehículo que por sus graciosas formas y reducido tamaño siempre despierta simpatía. Además, se puede participar sin problemas en cualquiera de las concentraciones multitudinarias de Seat 600 que se celebran por toda nuestra geografía, con el aliciente de que, como derivado «raro» que es, siempre destaca entre los pelotillas. Los vehículos industriales también deben ser conservados.

 

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