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Cuerpo Americano, Alma Italiana: Viper, Un Clásico Contemporáneo

En 'La Escudería' tratamos el motor clásico. Pero aunque empezó a producirse en el 1992 y su última unidad ha salido de Detroit este mismo 2017... El Dodge Viper se ha convertido por derecho propio en todo un clásico contemporáneo. Un icono americano que, aunque no lo parezca, tiene corazón italiano...

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En 1988 no corrían buenos tiempos para Chrysler. La compañía bordeaba la bancarrota desde hacía varios años y sus rivales -Ford y Chevrolet- la superaban ampliamente en ventas. Para una de las empresas automovilísticas más decisivas en la historia de los EE.UU, el futuro se tornaba un lugar muy negro. Para superar esto, muchos directivos hubieran lanzado a la desesperada algún tipo de coche familiar, compacto, económico y de fácil venta.

Pero Bob Lutz no era un directivo cualquiera. Este antiguo marine fue vicepresidente de ventas en BMW, así como vicepresidente de Ford; donde tuvo un papel esencial en el desarrollo de los modelos Escort, Sierra y Explorer.

En un momento tan arriesgado como desesperado Lutz tuvo una visión: el relanzamiento del grupo pasaría a través de la marca Dodge. Concretamente a través del lanzamiento de un deportivo sin concesiones ni finuras. Un coche de dos plazas, inspirado en los musculosos deportivos de los ’60, con cambio manual -estamos en América-, y sin ningún control electrónico ni en frenos ni tracción. Desde luego… no era la opción comercial más ortodoxa.

Dodge Viper: de vuelta a la filosofía de los años 60 (Foto: Alexandre Prévot, desde Wikimedia Commons)

LA FORTUNA SONRÍE A LOS AUDACES

Lutz puso al frente del proyecto a un diseñador curtido en deportivos espectaculares: Tom Gale. Responsable del mismísmo Lamborghini Diablo. Le otorgó completa libertad. Y además, para asegurarse la pureza espartana del proyecto Lutz contrató a Carroll Shelby. Tanto Gale como Lutz tenían en mente muchas de las cualidades del mítico Shelby Cobra, así que con la incorporación de Carroll la deportividad sin concesiones estaba asegurada. Era el final de los ’80 y la intención consistía en resucitar el espíritu del deportivo americano más salvaje de mediados de siglo.

Así las cosas, el trabajo avanzó rápidamente: en menos de un año ya estaba listo el primer prototipo. El resultado no podía ser más radical. Por no tener nada accesorio no tenía ni techo. Cualquier concesión al confort estaba desterrada, careciendo de ventanillas o aire acondicionado. Asimismo, el único control de tracción estaba en la maña que el conductor se diera con los pedales, el volante y el freno.

Un coche extremo. Con tubos de escape laterales para recordarte que vas sentado sobre el fuego. Todo un purasangre nada fácil de conducir ya que al más mínimo error, te saca de la carretera. En una industria cada vez más echada en manos de la electrónica y la asistencia en la conducción, el Viper causó furor justo por su carácter radical y salvaje. Antes de que empezara su producción, ya existía lista de espera. Lo que no era mala idea teniendo en cuenta que en su primer año -1992- sólo se fabricaron 285.

LA CONEXIÓN DETROIT – SANT’AGATA BOLOGNESE

A finales de los ’80, y hasta que en 1994 la vendió a un grupo inversor indonesio, Lamborghini era propiedad de Chrysler. Trabajando con deportivos y dándose esta circunstancia… está claro que tiene que haber una conexión entre las factorías de Detroit y Sant’Agata. Antes hemos visto cómo el diseñador del Diablo lo fue también del Viper, pero la conexión más potente está en el motor. Sí, el corazón del Viper fue ideado en Italia.

A modo de declaración de intenciones respecto a la potencia, Dodge entregó a Lamborghini un bloque de hierro fundido diseñado para camiones. El encargo era sencillo: “convertidlo en un motor deportivo”. Al poco tiempo veía la luz un V10 de 7’9 litros capaz de rendir 400 CV. Realizado en aleación de aluminio, propulsaba la carrocería de fibra de vidrio hasta los 240 km/h. Y además, a una cuarta parte del coste del motor de un Lamborghini Diablo. La conexión italo-americana había dado sus frutos: un deportivo definido por la ligereza -1490 kgs- y la potencia. El recuerdo del Cobra estaba en la mente de todos. Con el Viper, Dodge conseguía crear otro icono americano (aunque de corazón italiano).

Un icono tan apasionante capaz de hacer que algunos desborden pasión al hablar de él. Si no nos crees… echa un vistazo al siguiente vídeo:

UNA HISTORIA DE MUERTE Y RESURECCIÓN

El éxito comercial y publicitario del Viper es incuestionable. Inmediatamente, el modelo entró al imaginario colectivo norteamericano. Aparecía constantemente en series y películas, así como en las habitaciones de millones de adolescentes noventeros; existiendo el rumor de que Tom Gale amasó más fortuna gracias a los derechos de imagen sobre los posters que con lo ganado como diseñador de su carrocería. En el plano comercial, su excelente rendimiento le hacía capaz de competir con los Ferrari y Lamborghini, pero a un precio mucho más asequible. Como decíamos antes, la fortuna sonríe a los audaces y el Viper… es un coche muy audaz.

En 1994 empieza a hacerse más civilizado: el aire acondicionado se ofrece como opcional. Y en 1996 se lanza la versión con techo: un GTS Coupé orientado a poder ser utilizado en el día a día. Tres años después, en 1999, llega un año dorado para su lado más competitivo. Se lanza la versión American Club Racer, la cual rondaba los 450 CV. Con un carácter más deportivo basado en unas suspensiones muy duras y unos asientos de competición en los cuales aplastarte al sentir su espectacular aceleración.

Además, ese mismo año se presenta el GTS-R. “R” de Race, y es que este Viper pensado para competir en las carreras de GT ganó 16 de las 18 pruebas en las que participó durante dos años. 16 de 18… Ése era el carácter de este coche.

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16 victorias en 18 carreras. El palmarés de Viper en las competiciones de GT es incuestionable. Fuente: Pixabay.

La actualización de diseño experimentada en el 2003 auguraba una larga vida, pero lo cierto es que Chrysler seguía atravesando momentos muy duros. Tan duros que, haciendo de tripas corazón, el Viper desaparece en el 2007 mientras la compañía sigue operando con pérdidas. Tan sólo un año después, Viper regresa repentinamente al mercado con el lanzamiento de nuevos modelos; algunos de tan poco esperanzador nombre como “Final Edition”, el cual portan 50 unidades fabricadas hasta febrero del 2010.

Con la economía más saneada desde la alianza en el 2009 con el grupo FIAT, 2013 veía el resurgir de este icono. Con motorizaciones de hasta 640 CV y un alerón trasero -en la versión ACR- de justo 1776 milímetros de ancho. Justo 1776 milímetros porque 1776 es el año de fundación de los Estados Unidos de América. ¿Se puede ser más americano? La leyenda de Detroit volvía a dejar su rastro de goma quemada en la salida de muchos semáforos.

UN PASO MÁS ALLÁ: ¿900 CVS?

Como has visto, la potencia de los motores del Viper no es precisamente pequeña… más aún si tenemos en cuenta la relación potencia/peso. Pero por lo que se ve… a algunos esos 640 CV les siguen sabiendo a poco. Nos hemos topado en la web de Craiglist con este Viper modificado para poder rendir entre 820 y 900 CV. Obviamente no es una unidad diseñada por Dodge; ¡no están tan locos! Este coche en concreto está desarrollado a partir de un modelo de 1996, sobrealimentando el motor hasta llegar a ese caballaje. Vale que lo de sobrealimentar los motores es toda una tradición americana enraizada en sus “Drag Strip” -las carreras de aceleración-, pero lo que la empresa Dallas Performance ha hecho con este Viper es una verdadera locura. Por 50.000 dólares es tuyo. Pero comprar algo que te podría matar al primer acelerón… es, al menos para nosotros, poco tentador.

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El “monstruo” en cuestión. Bajo ese pacífico color blanco se esconden los tambores de guerra de un motor sobrealimentado. Fuente: Craiglist

¿NUNCA MÁS?

El año pasado nos asaltaba la noticia de que el Viper vería el final de su producción. Concretamente el 18 de agosto de este 2017. El último sería como el primero: rojo. Y tras toda esta historia… hoy se nos hace muy melancólica la visión del último Viper enfilado en la cadena de montaje de Conner Avenue. Tras 25 años el Dodge Viper ha excitado la imaginación de millones de adolescentes y se ha alzado como un auténtico clásico contemporáneo. Pero quien sabe, quizá resucite una tercera vez. Justo cuando más necesitemos creer en los viejos mitos.

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