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Dodge Dart Alargado: ¿Limusina o taxi de pueblo?

Todo un misterio lo de esta unidad, en todos los sentidos. La mutación no era cosa de Barreiros. Los autos salían de Villaverde como un Dodge Dart GT estándar y luego eran alargados por una empresa externa, una de las muchas que nacieron alrededor de SEAT, de FASA y de la propia Barreiros, entre otras…

TEXTO DODGE DART ALARGADO: JAVIER MARTIN / FOTOS: LA ESCUDERÍA

La relación de España con el automóvil es, cuanto menos, turbulenta. Desde el mismo inicio de esta industria, nuestra piel de toro siempre ha ido a la cola. Buenas ideas, pero, salvo honrosas excepciones, de difícil materialización. Al menos en cuanto a desarrollo (no olvidemos que somos el noveno productor de automóviles a nivel mundial), en España vamos un poco por detrás, y podríamos ser la leche: Imaginaros si le pusiéramos tanto empeño como en producir campeones deportivos…

Autociclo David de José María Moré, a toda velocidad en la Rabassada, en 1922 (Foto: David; Archivo: Paco Carrión)

En cualquier caso, siempre ha habido alguien que, de una forma u otra, ha dado en el clavo marcando así el camino a otros aventureros. Es el caso de, por ejemplo, Mateu o Armangué, factótums de Hispano-Suiza y David, respectivamente. Muchos de estos pioneros acabaron en la ruina y casi en el olvido, como Francisco Bonet, pero muchos otros dejaron su huella en la historia sirviendo como pilar para el desarrollo de la industria del automóvil en nuestro país. Es sin duda el caso de Eduardo Barreiros, un orensano que fue reconocido nada menos que por el New York Times como uno de los hombres más influyentes de Europa en la década de los 60. 

Quizá pueda parecer exagerado, pero nada más lejos de la realidad. Tuvo que enfrentarse a grandes adversidades: La época que le tocó vivir no fue la mejor para los industriales que como él iban por libre. Aún así, logró crear un imperio.

Barreiros y el Dodge Dart, el coche más lujoso de España

La historia de Barreiros da para escribir varios libros y de hecho, los hay; sobre todo, siempre será recordado por su carácter polifacético y por su vinculación a la industria automotriz. La primera actividad importante, la de los motores diésel, fue el auténtico sustento de la empresa durante muchos años: Famosos son los Barreiros diésel y, sin ir más lejos, la empresa pasaría a ser conocida como Barreiros Diésel S.A. Luego llegaron los vehículos industriales: Camiones, autobuses, tractores… Y los coches en 1963, cuando don Eduardo alcanzó un acuerdo con Chrysler para traer a España el que sería su buque insignia, el Dodge Dart, el haiga nacional. Más tarde desembarcarían los Simca. Sin embargo, este último fue un acuerdo que, lamentablemente, supuso el principio del fin.

La expectativa de Barreiros era vender alrededor de 20.000 Dodge al año pero, finalmente, colocó 5.000 en cuatro. No lo logró, adoleciendo además algunas de las unidades de defectos de fabricación y acabados importantes; y los yankees tampoco cumplieron su parte del acuerdo, que era exportar sus camiones y tractores. El patrón español cayó por su propio pie y debido a su enorme stock en una trampa por la que quebró, y Chrysler compró un fabricante ya establecido y renovado mediante la inyección reciente de 20 millones dólares. Querida o no, una jugada posiblemente redonda para los americanos.

El Dodge de Barreiros (Foto: Nacho Sáenz de Cámara)

Visto con perspectiva, y aun a pesar de los estudios de mercado pioneros que acompañaron al lanzamiento del coloso, es quizá lógico que no se vendieran tantas unidades del Dodge Dart. Los estadounidenses desde luego pensaban así y por eso aconsejaron un lanzamiento gradual; ilusionado, Barreiros los ignoró. En aquellos años, el coche más vendido del mercado era el SEAT 600 (a la venta desde 1957), máquina muy querida por todos los aficionados españoles y que costaba unas 60.000 pesetas. Mientras, el Dart normal partía de las 240.000 pesetas.

No hace falta calcular la inflación y pasarlo a euros, se aprecia claramente la diferencia abismal de precios, más aún cuando el sueldo medio de un trabajador en aquellos años rondaba las 8.000 pesetas. La berlina de Barreiros era el vehículo más lujoso que se vendía en España en la década de los 60, sin contar aquellos extranjeros que se importaban con cuentagotas oficialmente o a través del mercado gris.

Dodge 3700 GT alargado
Dodge Dart alargado, todavía más grande

El Dodge Dart que fabricó Barreiros en Villaverde, Madrid, no era en realidad un auto lujoso y de gran carisma fuera de España: El pequeño de la firma americana, aquí era casi monstruoso por tamaño y prestaciones. Era uno de los coches más grandes que circulaban por las carreteras, incluso comparado con el SEAT 1500, uno de los modelos de mayor estatus que podía comprarse entonces. Y el motor parecía igual de masivo, con seis cilindros en línea y 3.700 centímetros cúbicos capaz de entregar hasta 145 CV. Una cifra que subió posteriormente, en 1969, hasta los 160 CV con el Dodge Dart GT. 

Para el año 1966, la gran mayoría de las piezas de los Dodge Dart se fabricaban en España, como exigía el régimen, reduciendo las procedentes de EEUU al mínimo. Fue desde este año cuando el Dart de Barreiros adoptó los faros cuadrados y perdió la banda lateral que recorría el coche desde el frontal hasta la zona trasera… 

Dodge Dart limusina

Dodge Dart GT Alargado: ¡Menuda joya! 

Conociendo la historia del modelo, de la propia Barreiros Diesel y del peso histórico que tiene el Dart español, todo se nos fue un poco de las manos cuando nuestro compañero Miguel, por simple curiosidad, nos mostró un anunció de una página de compraventa en el que aparecía un extraño Dodge Dart GT. Un modelo del 69 poco usual. Mirando las fotos y la información, rápidamente nos llamó la atención: Se trataba de una berlina alargada, espectacular y, además, relativamente cerca de casa. Pronto entablamos contacto con su propietario, Manuel Valiente, con la intención de ir a verlo en vivo e inspeccionarlo. 

Mientras llegaba el día señalado, la investigación acerca de la criatura empezó a ocupar nuestro tiempo. Encontramos una publicación en Facebook, en el perfil de la Fundación Barreiros donde aparecía el coche claramente necesitado de una restauración. Al parecer Manuel lo compró en 2015 y, en su taller de Los Yébenes, se puso manos a la obra. Ni cortos ni perezosos contactamos con la Fundación para poder obtener mas información al respecto, sin demasiado éxito. Como veremos más adelante, este coche es un verdadero misterio incluso para los custodios del legado del patrón.

Dodge 3700 GT alargado

Llegó el día y nos pusimos en ruta. Manuel nos esperaba con su enigmático Dodge Dart GT alargado a dos horas de camino. Cuando lo tuvimos delante no pudimos evitar la sorpresa: En directo es mucho más impactante que en fotos, y no puedes dejar de pensar en lo enorme que sería a ojos de un españolito de finales de los años 60. Incluso hoy en día, acostumbrados a coches enormes, este Dart resulta grande y largo, muy largo. Las líneas rectas que le imprimieron los diseñadores americanos tienen mucho que ver en eso, ya que toda la línea lateral está paralela al suelo y un pliegue que parte hacia atrás desde el indicador de dirección en la aleta delantera refuerza esa imagen de máquina infinita. 

Mientras tomábamos las imágenes de rigor nos perdíamos en su habitáculo, captando detalles y disfrutando de ese olor que sólo los “coches viejos” tienen. Mientras tanto, su dueño nos iba contando curiosidades: Al parecer estaba en un prado, donde un amigo lo encontró y se lo cedió a Manuel, quien procedió a ponerlo en orden, también administrativamente. Se desconocía su primer propietario y no había más que lagunas en la historia, así que hubo trabajo por delante.

Dodge 3700 GT alargado

La ITV, por ejemplo, puso muchas pegas para rehabilitarlo, ya que el alargamiento no figuraba en los registros históricos. Esto se debe a que, hasta donde sabemos, en aquellos años, cuando se realizaba una transformación de este tipo, se hacía y punto; no se anotaba en la ficha técnica, ni por tanto se homologaba, simplemente se hacía la transformación y el coche circulaba sin más. 

Evidentemente eso también quiere decir que la mutación no era cosa de Barreiros. Los autos salían de Villaverde como un Dodge Dart GT estándar y luego eran alargados por una empresa externa, una de las muchas que nacieron alrededor de SEAT, de FASA y de la propia Barreiros, entre otras. Esa fue de una de las contribuciones mas importantes de las marcas al panorama nacional del automóvil: La creación de una industria auxiliar integrada por una multitud de laboriosas pequeñas y medianas empresas que conformaron el tejido del automovilismo industrial español.

Dodge Dart limusina

¿Limusina, taxi de pueblo o algo más?

Volviendo a nuestro Dart alargado, teníamos que intentar averiguar qué carrocería o taller llevó a cabo la modificación, más todavía cuando Manuel aseguraba que era un ejemplar único. Desde la Fundación Barreiros intentaron ayudarnos, pero no tenían nada en su archivo. No obstante, consultaron a expertos externos: Al parecer, los Dodge eran adquiridos baratos de segunda mano porque se devaluaban mucho, yendo a parar a manos de muchos taxistas que, en los pueblos, los compraban para alargarlos y ofrecer un mejor servicio al poder acoger a toda una familia. Y damos fe de ello, el espacio detrás es mucho y cuenta unos asientos supletorios que se pueden plegar convirtiendo el habitáculo en una limusina. También eran coches muy populares entre las cuadrillas de toreros. 

Sin embargo, ese tipo de trabajos se llevaba a cabo con las versiones básicas, las más baratas, y en este caso se trata de una versión GT del 69 con una tapicería ciertamente de calidad en todos sus asientos, madera en el salpicadero y consola central… Además, luce sellos en su parabrisas de haber viajado por toda Europa. Podría haber sido efectivamente el coche de alguna cuadrilla de toreros o bien, el capricho de algún español con dinero suficiente para acometer la compra y la transformación del coche con vistas a recorrer el continente. No lo sabemos. Tampoco hemos podido saber exactamente cuál fue la empresa o particular responsable del alargamiento.

Dodge Dart limusina

Por un lado, la fuente que nos proporcionó la Fundación Barreiros habla de un taller llamado “Carrocerías Villamil”, un establecimiento que también realizó este tipo de transformaciones sobre base Chrysler 180 o SEAT 132. Por nuestra parte, encontramos otro nombre, “Carrocerías Paulino Moreno”, pero tampoco podemos afirmar que fuera esta empresa la responsable de la modificación. Finalmente, no hemos podido confirmar si se trata de una unidad única, pero nos inclinamos por pensar que, si no en su estilo, y teniendo en cuenta que se trataba de trabajos artesanales, sí que es única en si misma. 

Por otro lado, podemos acreditar su estupendo estado tras la restauración y puesta a punto llevada a cabo. En realidad, por debajo de la mugre y el desgaste de la pintura, y amen de ciertas zonas de corroídas, todo estaba bastante original. Y anda bien. En esta ocasión no llegamos a ponernos al volante, pero Manuel nos dio una vuelta que el Dodge Dart aprovechó para atestiguar por qué era un coche superlativo en la España de los 60. El coloso se mueve con llamativa facilidad a pesar de sus años y de su tamaño, con una suspensión que da la sensación de ser tirando a firme (un efecto de las ballestas) pero que ofrece buen confort y buenas maneras. El sonido del motor también llama la atención gracias a la falta de filtros y, sobre todo, porque permite circular en el tráfico actual con toda normalidad.

Dodge Dart limusina

Así, nos es posible comprender lo que significó el Dodge Dart de Barreiros en su momento, rodeado de autos como el mencionado SEAT 600, el Renault 10, el Citroën Dyane 6… Vehículos con prestaciones contenidas y motores de no más de 60 CV, frente a un monstruo de 160 CV en sus últimas versiones, capaz de pasarles por encima tan solo usando la potencia bruta de su motor. Y si además era una unidad alargada, con seguridad las miradas de admiración estaban a la orden del día.

*Damos las gracias a Manuel Valiente por su buena disposición para realizar este reportaje. Por otro lado, os informamos de que tiene este Dodge en venta. ¡A ver si entre todos le encontramos un padre!

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Javi Martín

Escrito por Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo.

Me gusta mucho la historia del automóvil y actualmente estoy creando una biblioteca personal dedicada, en exclusiva, a la historia del motor en España, sin olvidarnos de las motos que tanto servicio dieron en nuestra "vieja" España. También cuento con una enorme colección de material escaneado.

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