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FOTOS 75 ANIVERSARIO DÍA D: UNAI ONA

Si juntar a los amigos para una salida al monte es complejo… Imagina transportar a 160.000 soldados en tan sólo unas horas, cruzando de noche las imprevisibles aguas del Canal de la Mancha para acabar en las playas de Normandía. Allí, las tropas nazis del Muro Atlántico esperaban a los Aliados para un combate a vida o muerte por el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Primero, y en plena noche, los paracaidistas. Más de 1.200 aviones penetraron en el espacio aéreo de la Francia ocupada arrojando soldados tras las líneas enemigas. Horas más tarde la operación anfibia con más de 5.000 barcos ponía al alcance de los nidos de ametralladoras una infinidad de soldados. Según aparecían más y más hombres las balas se gastaban, las defensas alemanas mermaban y por pura insistencia se conseguían tomar playas en las que rompían olas de sangre. Literalmente.

Aquello fue una carnicería. Pero también la mayor operación militar combinada en la Historia. El primer paso para un despliegue con más de tres millones de soldados a lo largo de dos meses. Y, sobretodo, el fin a la barbarie nazi en Europa Occidental mientras los rusos avanzaban hacia Berlín dejándose millones de muertos en el camino.

El impacto de hechos históricos como el Desembarco de Normandía sólo se puede medir con el tiempo. Ahora que han pasado 75 años desde aquella madrugada del 6 de junio de 1944 es buen momento para hacer balance. Para reflexionar sobre lo frágiles que pueden ser las libertades, y lo difícil que es recuperarlas cuando irresponsablemente las perdemos al son de masas enfervorecidas.

Dejando ese debate para la conciencia de cada uno, aquí nos fijamos en la dimensión mecánica del Día D. Aviones, lanchas, barcos, camiones, todoterrenos, motos y hasta bicicletas. Todo valía para lanzarse a la batalla, y de todo se vio en la conmemoración de la misma celebrada hace unos días en las playas de Normandía.

Unas playas en las que, por fortuna para nuestro fotógrafo Unai Ona, los reporteros ya no tienen porqué correr la misma suerte que los soldados.

BOTES HIGGINS: EL TRANSPORTE A LAS PLAYAS DE NORMANDÍA

Haciendo gala de una inquebrantable fe en sus fuerzas, los soldados canadienses de la 9ª Brigada llegaron a las costas francesas con sus bicicletas al hombro. Puro acero y unos 20 kilos de peso a los que sumar armas y pertrechos. Aunque hoy en día el ciclismo sigue siendo uno de los deportes más sacrificados… Lo de aquellos tipos sí que fue la época épica del pedal. No obstante el Día D tuvo un sonido característico más allá del de las balas: el de los motores de combustión.

Si pensamos en un vehículo representativo del Día D lo primero que se nos viene a la mente es la lancha LCVP. Son aquellas en las que los soldados fueron arrojados a las “fauces de la muerte” en las playas. También conocidas como Bote Higgings en homenaje a su diseñador, estos barcos pensados para desembarcar en aguas poco profundas contaban con un fondo plano gracias al cual aproximarse a la orilla.

Dia D Normandia 75 aniversario 2019

Una vez allí la compuerta frontal se abría. Y como telón que se abre aparecía el panorama de la guerra. Una guerra para la cual curiosamente no fueron diseñadas, ya que su desarrollo se realizó durante los años 30 con el Pacífico en mente. La idea era que éstas sirvieran para la ocupación de islas próximas a Asia desde las cuales atacar a Japón. Una intuición que el ataque a Pearl Harbor convirtió en necesaria realidad.

WELBIKE: LA MOTOCICLETA QUE DESEMBARCABA POR EL AIRE

Más allá del agua, ¿cuál es el vehículo de tierra más característico del Día D? Bueno, obviamente lo más fácil es pensar en el Jeep Willys. Pero de él hablaremos más tarde. Porque… ¿Recuerdas a aquellos paracaidistas lanzados más allá de las líneas enemigas? ¿Cómo conseguían moverse con cierta eficacia sobre terreno hostil? La respuesta es simple: en moto.

Eso sí, no en una moto cualquiera. Lo más cinematográfico sería pensar en unas potentes Harley o Triumph. Pero la realidad es bien distinta. ¿Cómo vas a meter una de esas tremendas motocicletas en una cápsula que arrojar desde los aviones junto a los paracaidistas?

El problema se resolvió con las Welbike.

Dia D Normandia 75 aniversario 2019

Lanzadas en paquetes de 1’30 de largo, éstas se podían montar por el paracaidista apresurado por salir del lugar a fin de no ser descubierto en tan sólo 20 segundos. Montaban un motor Williers de 98 cc con capacidad de cubrir 100 kilómetros a 45 km/h de media. Algo así como uno de los patinetes que invaden hoy en día nuestras aceras… Pero adaptado a soldados en la guerra y no para urbanitas a la última.

WILLYS Y JIMMY: VIAJANDO EN BUENA COMPAÑÍA EN EL DÍA D

Ahora, yendo ya sí a por los vehículos de cuatro ruedas, lo cierto es que el Jeep Willys se lleva la palma. De hecho, diríamos que es el vehículo militar con mayor éxito de la historia. Hablando de vehículos de guerra que luego hayan tenido uso civil, claro. Si te gusta salir de fiesta con tu T-55 eso ya es cosa tuya. Pensado para ser montado a modo de kit, el Willys se enviaba a los campos de batalla despiezado dentro de una caja. Eso sí es un coche duro, sencillo e irrompible.

Siguiendo con los vehículos todoterreno uno menos conocido que el Willys (pero seguramente más apreciado por las tropas) fue el Dodge WC-54. Pensado para ser ambulancia, este tracción integral era ligero y potente. Así podía hacer rápidas incursiones en busca de soldados malheridos. Su motor Dodge T214 de 6 cilindros, 3’8 litros y 92CV salvó no pocas vidas.

Curiosamente uno de los todoterreno más emblemáticos durante el Día D y la Batalla de Normandía no es un 4×4, sino un 6×6. Sí, y es que con sus tres ejes el GMC CCKw 6×6 Cargo “Jimmy” fue indispensable para el transporte de tropas, arsenal y pertrechos aquellos días. Especialmente durante la Red Ball Express. Gracias a ella los Aliados establecieron su logística en Europa Occidental, justo después de la liberación de París.

Su peso y sistema motriz no hacían del “Jimmy” un camión rápido. Pero sí eficaz a la hora de abrirse camino por el desastre que los nazis iban dejando en su retirada. Su motor era de 4’4 litros y 104CV. Pero lo que no te vas a creer es la potencia alcanzada por nuestro “vehículo” favorito del Día D. ¿Estás pensando en los cazas Spitfire y sus motores Rolls Royce potenciados hasta los 2035CV en algunas versiones? Pues te equivocas. Nuestro “vehículo” no tiene ni motor.

TANQUES DE LA FERIA: LES ECHAMOS DE MENOS EN EL 75 ANIVERSARIO

Los meses previos al Día D fueron un juego del gato y el ratón entre los nazis y los Aliados. Los germanos pensaban que el desembarco se realizaría justo enfrente de las costas de Dover. A la altura de la francesa Calais. Al fin y al cabo… Éste es el punto donde el Canal de la Mancha se hace más estrecho.

La intención de los Aliados era confundir todo lo posible a los estrategas berlineses, haciendo que éstos no descubrieran las verdaderas intenciones de Eisenhower y Montgomery. Éstas iban en el sentido de tomar la “ruta larga”, asaltando Francia vía Normandía.

Si bien playas como la Omaha estaban más retiradas de las costas británicas que Calais… Lo cierto es que los nazis no las habían protegido tanto. No había duda: la opción más larga era también la más segura.

Para que estos planes no fueran descubiertos -reforzando a los nazis en su error- se instalaron alrededor de Dover edificios de cartón y madera, así como centenares de tanques falsos. ¡En realidad eran sólo maquetas inflables! Eso sí, vistos desde el aire por los aviones espía alemanes… Parecían un terrible ejército listo para saltar el Canal hacia Calais y no hacia Normandía.

Por todo esto aquellos falsos tanques son nuestro “vehículo” favorito del Día D. Porque aunque no tenían ni motor ni ruedas… Posiblemente ahorraron vidas de soldados aliados como no lo hizo ningún otro transporte.

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