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¡Restaurado! DeLorean DMC-12 de ‘Regreso al Futuro III’

No lo vamos a negar: en el mundo del motor clásico hay mucho fetichismo. Coches que, por ser piezas únicas ligadas a ciertos momentos de la historia, alcanzan cotizaciones astronómicas. Y si cuando a un coche especial de por sí le sumamos su inmortalización en el cine... estamos ante un valioso icono de la cultura de masas ¿Cuánto pagarías por tener esa visión que marcó tu infancia? ¿Y por resucitarla? Todo lo que rodea a este DeLorean nos habla de ello...

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Cuando los guionistas Robert Zemeckis y Bob Gale empezaron a escribir la trama de ‘Regreso al Futuro’, tuvieron varias ideas sobre qué iba a encarnar a la máquina del tiempo. Entre ellas estaba un futurista rayo láser, e incluso una simple nevera. Sin embargo, el poder visual de un automóvil acelerando hacia otra época, desapareciendo tras un rastro de fuego rumbo al futuro, o al pasado… es un fotograma ganador. Pero, concretamente ¿qué coche escoger?

Pues bien, esa máquina sólo podía ser el DeLorean. Un coupé con una de las historias más apasionantes el automovilismo. Futurista, dotado de un diseño único, extremadamente raro, incluso en su alumbramiento y producción… probablemente, era el coche perfecto para la película. Se utilizaron unos siete ejemplares a lo largo de las tres entregas de la saga; y los tres que no acabaron destrozados en los rodajes, se perdieron en un almacén de Los Ángeles. Tres iconos generacionales, tres símbolos del cine de los ’80 condenados al olvido…

Por fortuna, dos han sido recuperados por la Universal Pictures a fin de ser exhibidos en sus parques temáticos –uno de ellos por el propio Bob Gale-, mientras que el restante se encuentra a salvo en manos de un particular: exactamente, es el DeLorean que en Regreso al Futuro III acude a 1885 para encontrar a Doc y que aquí puedes ver rodeado de indios en pleno Monument Valley…

DE LA GRAN PANTALLA AL ABANDONO Y EL RENACER

Ya sea a través de la gran o la pequeña pantalla, millones de espectadores -especialmente los nacidos en los ’80- tenemos grabadas en la retina las escenas en las que el DeLorean salta de época a época en la saga Regreso al Futuro. Todos hemos fantaseado con poner una cifra en su marcador e ir a explorar otras épocas. Sin embargo, y a pesar de ser todo un icono de la cultura de masas, los tres Delorean supervivientes a los rodajes quedaron durante años abandonados en un almacén.

De hecho, este que hoy te traemos a La Escudería, tuvo durante años un árbol caído sobre su parte trasera. Afortunadamente los tres gozan hoy de buena salud, pudiéndolos ver en multitud de exhibiciones. Éste es el único en manos de un particular: Bill Shea, quien lo adquirió en una subasta durante el año 2011 por ¡541.000 dólares!

¿Cómo un coche que apenas arrancaba, maltrecho y equipado con un simple motor procedente de un Volkswagen Beetle pudo costar tanto? Bueno, es el DeLorean de Regreso al Futuro III, aquel que decenas de millones de espectadores han visto en la gran pantalla, el coche reproducido en miles de miniaturas con las que han jugado generaciones enteras.

La restauración ha durado seis años, pero los resultados son espectaculares. Todo el mundo quiere fotografiarse con uno de los coches más reconocibles en la historia del cine y, por ello, sus actuales propietarios lo pasean en multitud de eventos a fin de recaudar fondos para la Fox Foundation, promovida por Michel J. Fox -protagonista de la saga- para la lucha contra el parkinson. La pasión de un particular al servicio de una buena causa.

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Los míticos indicadores del interior. ¿A qué año vamos?

DINERO, FAMA, QUIEBRA Y DROGAS: LA DELOREAN MOTOR COMPANY

La historia del DeLorean es una de las más cinematográficas en el mundo del automóvil, y no sólo porque su único modelo producido se convirtiera en la máquina del tiempo. No, la propia historia de la DeLorean Motor Company es en sí misma todo un guión de cine digno de ser rodado: planes de contrainsurgencia en Irlanda del Norte, tráfico de drogas, jóvenes ejecutivos borrachos de éxito, atrevidos diseños mal calculados, quiebra por todo lo alto… En serio, nos encantaría ver esto rodado por la cámara de Martin Scorsese.

A mediados de los ’70 John DeLorean era uno de los ejecutivos más reconocidos en la industria americana del motor. Llegó a ser uno de los hombres fuertes de la General Motors, convirtiéndose en su ejecutivo más joven gracias al desarrollo de proyectos como el del Pontiac GTO. Sin embargo, en lo más alto de su carrera, decide dejarlo todo para fabricar su propio coche. Y para ello funda en 1975 la DeLorean Motor Company, gracias a créditos del Banco de América e inversiones de artistas como Sammy Davir Jr o Roy Clark. A lo grande.

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Las llantas y las ruedas de perfil blanco delatan a esta unidad como la de la tercera película.

UNA FÁBRICA CON DOS PUERTAS

Tras negociar con varios gobiernos buscando incentivos para la instalación de su fábrica, John DeLorean instala la factoría en Irlanda del Norte. Estuvo a punto de hacerlo en Puerto Rico, pero los británicos le daban interesantes ventajas fiscales y de financiación ya que, en los años duros del terrorismo del IRA, deseaban crear empleo en las zonas más deprimidas -y por tanto potencialmente más revolucionarias- del Úlster.

En 1981 empezó la producción en una fábrica que, al estar en zona de conflicto, disponía de dos entradas: una para católicos y otra para protestantes. Además, el proyecto empezó a acumular rápidamente sobrecostes debido a cambios importantes en el diseño original. A éstos se sumaron los provocados por los operarios de la nueva empresa, todavía en rodaje; los DeLorean tenían que ser ‘pulidos’ en los concesionarios para enmendar los errores de fabricación.

A pesar del magnífico diseño de Giugiaro, el chasis basado en el del Lotus Esprit y la mecánica algo perezosa pero suficiente del 6 cilindros Douvrin de PRV… el futuro del DMC-12 se tornaba algo negro debido a la política. Y es que, como años más tarde acabaría reconociendo el gobierno británico, los pactos entre el Reino Unido y la DeLorean Motor Company se rompieron debido a presiones de los celosos fabricantes ingleses, a la crisis económica y, sobre todo, al nuevo gobierno neoliberal de Margaret Thatcher.

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En pleno rodaje.

TEXAS, DROGA, QUIEBRA: EL FIN DEL PRIMER DELOREAN

Como si se tratara de una montaña rusa de la contabilidad, las ventas aumentaron en el segundo año de producción; no obstante, no era suficiente para pagar las deudas. En estas difíciles circunstancias nuestro pertinaz hombre de negocios no se dio por vencido. Si los bancos ya no creían en su proyecto, si las ventas no acompañaban… financiaría la compañía gracias al tráfico esporádico de drogas. Aunque años después resultó inocente en el juicio (le incriminaron), lo cierto es que en 1982 fue detenido acusado de intentar colocar en las calles 25 millones de dólares en cocaína.

Tras el juicio se convirtió al evangelismo de los Cristianos Renacidos. Las deudas lo persiguieron de por vida, con más de 40 casos relacionados con ellas hasta 1999 y, finalmente, el que lo dejó todo por cumplir el sueño de tener su propia marca de coches, murió en el 2005 a los 80 años. En 1982 la factoría DeLorean cerró, pero, como si de un espejismo se tratara John DeLorean pudo ver la vuelta de su marca en 1997, cuando un empresario tejano la resucitó para para prestar servicio y refabricar los DMC-12.

Como has visto, la historia del DeLorean es increíble tanto dentro como fuera de la gran pantalla. Y eso que se nos han quedado muchas cosas fuera. Al igual que con Regreso al Futuro… ¡Esto da para una trilogía! La nuestra empezó en el 2015, cuando Gustavo nos mostró el encanto de su soberbio DeLorean por las calles de Madrid ;)…

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