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‘Custom Revolution’: 25 Motos Únicas

La muestra temporal Custom Revolution reúne 25 motos personalizadas en el imponente Petersen Automotive Museum de Los Ángeles. ¿Cómo ha podido suceder una cosa así? Pues porque estas motos son, pura y simplemente, obras de arte...

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Fotos: Petersen Automotive Museum

California es una tierra muy dada a hacer locuras con el motor. Un sol que azota casi todos los días del año ideal para los descapotables más imprevistos, un magnífico asfalto que comunica sinuosamente playas de ensueño, la proximidad de un desierto lleno de carreteras hacia el infinito donde dar gas a un buen ‘muscle car’… En suma, un lugar donde cualquier aficionado al motor no encontraría tiempo para aburrirse.

Y sí, decimos ‘motor’ y no ‘cuatro ruedas’ porque hoy nos vamos a permitir una licencia para hablaros… De motos. No es que nos hayamos hartado de los coches, para nada, pero hay que reconocer que sentir el viento en la cara con una mecánica trabajando entre las piernas tampoco es una mala forma de disfrutar del asfalto.

Custom Revolution: Motos Personalizadas en el Petersen

Por eso hoy nos vamos hasta la soleada y motera California para comprobar hasta qué punto algunas personas pueden llegar a obsesionarse con las motos. Una obsesión que los lleva a personalizarlas hasta el punto de crear criaturas completamente nuevas, piezas únicas que poco tienen que ver con el modelo de serie. Estamos hablando de la ‘customización’.

Un concepto que, siendo como somos amantes de la originalidad, nos llena a priori de razonables dudas al relacionarlo con el ‘tuning’ del mundo automovilístico: un estilo donde la personalización en exceso se mueve peligrosamente cerca de barroquismos hipercoloreados. Pero, al igual que con los coches, una customozación bien hecha puede aproximarse o ser, directamente, arte; esto es sin duda lo que ocurre en la muestra ‘Custom Revolution’, expuesta en estos momentos en el Petersen Automotive Museum de Los Ángeles.

Dada la polémica en torno a las personalizaciones, no suele ser habitual que un museo del vehículo clásico de primera línea acoja una muestra centrada en esta disciplina. Estamos hablando de máquinas en las que, en muchos casos, incluso el chasis ha sido alterado; no obstante, dada la profundidad psicológica de la metamorfosis, se han convertido en una evolución a la altura de su antecesora.

Se trata del vínculo que existe entre automovilismo, motociclismo y arte, que es revivido en creaciones artesanales que no tendrían sentido en el mercado y que, por tanto, son la máxima expresión creativa de los diseñadores. Y ningún sitio mejor para acoger esta muestra pionera que el Petersen Automotive Museum, una suerte de Guggenheim del automovilismo, tal y como se deduce de su imponente edificio y su colección, una de las más fascinantes de Estados Unidos.

En el apartado de exposiciones temporales, Custom Reveolution comparte espacio con una muestra dedicada a Porsche y otras dos dedicadas al 70º aniversario de Ferrari y a los clásicos low o echados al suelo, respectivamente. Antes de ello se dedicaron exposiciones al Porsche 901 o a los Voisin, entre otros.

Esta vez tocaba hacer algo grande con las motos, y por ello ha reunido 25 máquinas de 25 talleres “custom” repartidos por todo el mundo y que estarán disponibles para el visitante hasta marzo del 2019.

La exposición Custom Revolution combina elementos antiguos con actuales para crear piezas únicas llegadas desde Japón, Alemania, Vietnam, Estados Unidos y España.

MOTOS QUE NO VERÁS EN CUALQUIER GARAJE

Dentro de la selección, nos ha llamado poderosamente la atención –aunque sólo sea por imaginar la postura de conducción– la creación rematada con el logo de BMW firmada por el diseñador industrial turco Mehmet Doruk Erdem y llevada a la realidad a partir del diseño digital de éste por el customizador de Utah Mark Atkinson. Un verdadero torpedo que incorpora la típica parrilla BMW y un motor turbo derivado del de una K75 de 1991.

Con una estética menos futurista pero muy personal, tenemos además una motocicleta derivada de una Harley Davidson de 1937. Algo que, aunque obviamente sea un verdadero atentado a los ojos de cualquier purista de la restauración, no ha dejado de convertirse en un modelo de estética más o menos contenida que inserta un depósito de gasolina ¡dentro del asiento color oro! Se trata de la Speedster de Ehinger Kraftrad.

Aunque para modificaciones extremas la del ejemplar que ha venido desde Vietnam, donde Bandit9 ha revisado una Honda Super Sport 125 hasta transformarla en una obra maestra.

Aunque bueno, la verdad es que nos quedaríamos con todas y cada una de las motos de Custom Revolution. Es difícil resistirse a la mezcla explosiva del arte y la mecánica, aunque se haya alterado la originalidad de lo clásico.

¿Sois de la misma opinión? Contadnos en los comentarios.

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