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Cuando la chatarra cobra vida

Un Citröen de primerísima serie

Lo más antiguo que encontramos es un chasis semienterrado en la maleza correspondiente a un Citroën B-10 de principios de los años 20, ya prácticamente inservible más que como adorno decorativo.

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1- El motor del Citroën B-10, semienterrado
2- Esta Citroën H tampoco parece recuperable

Siguiendo con la marca francesa, lo que más llamaba la atención a primera vista eran las dos furgonetas modelo “H” de los años 50, ambas en un estado muy deficiente.

El furgón cerrado portaba una matrícula “PMM” que indica origen ministerial, mientras que la otra unidad estaba carrozada como grúa y en su día debía ser preciosa. Aún se podían leer las ajadas letras de color amarillo que indican “servicio Citroën” en sus laterales.

También había tres Citroën Traction; un ex-taxi de Madrid del que solo quedaba el chasis, uno con la carrocería desnuda y retorcida y otro bastante completo que probablemente se merece una restauración. Y decimos esto a pesar de su mal estado porque este ejemplar, matriculado en Málaga en octubre de 1934, no es un Traction “normal”.

A pesar de su mal estado, este Citroën Traction de 1934 merece ser restaurado por su antigüedad
A pesar de su mal estado, este Citroën Traction de 1934 merece ser restaurado por su antigüedad

A simple vista vemos que se trata de una unidad de las primeras series por detalles como el capó o las llantas… pero si tenemos en cuenta que este mítico modelo se presentó al público el 18 de abril de 1934, quizá sea este el ejemplar más antiguo que se conserva matriculado en España.

Los viejos Ford

Siguiendo con el resto de coches allí presentes, hay que destacar el número de Ford, con 5 unidades. El primero que se veía al entrar era un modelo A, en este caso un sedán “6 ventanas” de 1928 al que prácticamente no le quedaba nada aprovechable salvo el chasis y su preciosa matrícula trasera de Barcelona.

Por orden cronológico, el siguiente era un Ford Y de 1934 de los fabricados en grandes cantidades en Barcelona por Ford Motor Ibérica, muy incompleto. El resto eran todos correspondientes al modelo C presentado en 1935 y conocido en la época como “Ford Cuba” por sus modernas formas redondeadas.

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1- El Ford C transformado a «pick up» por algún carrocero con buen gusto
2- Pequeño Goggomobil, completo pero en un estado muy deficiente

Curiosamente en el descampado se podían ver dos de las tres carrocerías que ofertaba en su día el catálogo original, pues había un sedán de dos puertas y otro de cuatro. Además encontramos un simpático Pick-Up descapotable que no se fabricaba en la factoría barcelonesa y que debió de ser creado por algún carrocero artesano con bastante buen gusto.

Entre todos estos Citroën y Ford se encontraban un Fiat 508 “Balilla” de 1931 muy modificado, un Plymouth de 1934 enorme y muy incompleto, un Peugeot 203 de los 50 prácticamente inservible y, por último, un Goggomobil T400 bastante completo pero con la chapa en muy mal estado.

La exhumación

Tras hacer a toda prisa unas cuantas fotos del lugar aún intacto, comenzó su desmantelamiento. Antonio contaba en principio con la colaboración de Luis Tomás y un amigo suyo, dos simpáticos aficionados albaceteños que con la ayuda de una ya antigua Chrysler Voyager fueron sacando de allí los primeros coches.

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1- No fue sencillo sacar este enorme Plymouth de 1934, pesado y con la dirección bloqueada
2- El resultado final era cuanto menos llamativo, una concentración fantasmagórica

Varios de los que aún rodaban con cierta facilidad fueron movidos sin demasiados problemas por la furgoneta americana, aun a pesar de sus escasas dotes como grúa todoterreno, hasta que tirando de los restos del Ford A del 28 el embrague dijo basta.

No hubo mayor problema, pues justo entonces llegaron como refuerzos José y Pedro, cuñado y padre de Antonio, que además venían pertrechados con un Opel Frontera que facilitó mucho la tarea de sacar de allí algunos coches que carecían de neumáticos o de dirección operativa.

La escena era de lo más entretenida y, al poco tiempo, congregó allí a no menos de una decena de personas entre ayudantes y curiosos; ruedas que se negaban a girar, piezas que se quedaban por el camino, polvareda y suciedad levantada por el arrastre de los veteranos autos… todo un espectáculo. “¿Pero qué marcha me lleváis?” espetaban algunos paisanos al percatarse de tan atípico acontecimiento.

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1- Curiosos y ayudantes se multiplicaban por momentos. Aquí sacando el Fiat Balilla
2- Antonio y Luis Tomás, principales artífices de la «gesta», pusieron todo su empeño

Al final de la mañana no menos de 11 herrumbrosos automóviles habían abandonado el descampado y se encontraban aparcados en el desierto parking de un antiguo hotel de carretera abandonado, esperando a ser cargados en los trailers que les llevarían de camino a Jaén.

En aquel momento yo no dejaba de maldecirme por no saber utilizar mejor mi cámara fotográfica, pues en persona les puedo asegurar que aquella especie de “concentración fantasma a la hora del café” era merecedora de la mejor inmortalización.

 

¡¡Accede a todas las fotos del Día D haciendo click aquí…!!

 

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Francisco Carrión

Escrito por Francisco Carrión

Me llamo Francisco Carrión y nací en Ciudad Real en 1988, un lugar en principio poco afín a los coches antiguos. Afortunadamente mi abuelo, dedicado al sector del automóvil, tenía amigos que poseían autos veteranos y participaban en el rallye anual que se celebraba (y sigue celebrando) en mi ciudad natal... Ver más

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