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A medio gas: V Espíritu de Montjuic



Un año más, y con este ya van cinco, el Circuito de Catalunya ha sido el escenario del festival “Espíritu de Montjuic”. Un año más, las opiniones sobre lo acertado de su planteamiento han sido de lo más dispares.

No hay duda de que las carreras de clásicos que tienen lugar en su seno son todo un espectáculo, al gusto de cualquier aficionado a los automóviles clásicos. Un gran número de equipos, la mayoría de procedencia extranjera, traen sus mejores máquinas añejas y las exprimen a fondo para el deleite de unas gradas… que en su mayor parte suelen estar casi vacías.

Este año el plato fuerte era una enorme reunión de monoplazas históricos de Fórmula 1. Efectivamente, el número de estas bestias ha ido creciendo año tras año en el Espíritu hasta alcanzar unas proporciones colosales. Para 2015 la organización prometía una gran exhibición el sábado por la mañana en la que planeaba batir, nada más y nada menos, que un récord Guinness.

Aquella memorable mañana se reunieron en la pista 65 monoplazas de todas las épocas con el objetivo de dar dos vueltas completas al trazado. Un fantástico despliegue que, por poco, fue insuficiente para lograr el ansiado récord.

Sin concesiones

Aún así, nadie podría quejarse de las carreras de F1 disputadas en Montmeló durante el fin de semana. Divididas en dos categorías -la FIA Masters Historic Formula One Championship para aquellos bólidos construidos entre 1966 y 1985, y la Historic Grand Prix Car Association para los pre-65-, fueron las reinas del certamen.

La primera y más espectacular tuvo en sus dos lances del sábado y domingo a los mismos protagonistas: Loic Deman, con el Tyrrell 010 ex Derek Daly de 1980; y Gregory Thornton, con un Lotus 91/5 que pilotó en 1982 Elio de Angelis, los cuales se turnaron en los dos primeros puestos del podio.

Además, la carrera del domingo corroboró que en estos revival se corre muy en serio: Cuando apenas quedaban unos segundos de carrera la bandera roja indicó el accidente protagonizado por J. Hagan, cuyo Ensign MN177 rompió el motor en plena recta de meta.

Hizo un trompo al patinar sobre su propio aceite y, desafortunadamente, el monoplaza que le seguía, el Williams FW05 de 1976 de Mike Cantillon, tampoco pudo esquivar el lubricante y terminó estrellándose contra el muro. Por fortuna no hubo que lamentar daños personales.

La otra categoría de F1, la dedicada a los Pre-65, tuvo que lidiar contra las inclemencias del tiempo; durante gran parte del fin de semana se pudo disfrutar de un tiempo primaveral, pero a última hora un intenso aguacero puso en apuros a los pilotos de esta disciplina.

«Nadie podría quejarse de las carreras de F1 disputadas en Montmeló durante el fin de semana. Divididas en dos categorías,  fueron las reinas del certamen…»

«Nadie podría quejarse de las carreras de F1 disputadas en Montmeló durante el fin de semana. Divididas en dos categorías,  fueron las reinas del certamen…»

«Nadie podría quejarse de las carreras de F1 disputadas en Montmeló durante el fin de semana. Divididas en dos categorías,  fueron las reinas del certamen…»

Y sin embargo, a pesar del mal tiempo, el vencedor de las dos mangas pre-65 fue el mismo piloto, el británico Jon Fairley con su Brabham BT11, al que no parecía importarle que el firme estuviera seco o mojado. También fue destacable la actuación del español Guillermo Fierro que, al volante de uno de los tres Maserati 250 F presentes, realizó una gran remontada hasta terminar en un meritorio 4º puesto.

La imbatible Lola

Si los reyes eran los F1, los príncipes de la pista fueron los participantes del Historic Sports Car Championship, campeonato disputado por prototipos y GT’s construidos entre 1962 y 1974. En la carrera celebrada el domingo el equipo greco-británico de Leo Voyazides y Simon Hadfield, que corrían con el Lola T70 MK3B que en 1968 pilotó el legendario Emerson Fittipaldi, partieron desde la pole position con todas las opciones de revalidar el triunfo que cosecharon el año pasado.

Lamentablemente, un problema mecánico relegó al prometedor equipo hasta el 12º puesto, si bien desde allí protagonizó una gran remontada hasta la segunda posición, tan solo por detrás de Jason Wright, vencedor a los mandos de otro Lola T70 MK3B.

Por su parte, las carreras de los míticos Grupo C de los años 80 y 90 estuvieron dominadas por el Jaguar XJR14 del belga Christophe D’Ansembourg, en dura pugna con el Mercedes C11 del griego Kriton Lendoudis y el Nissan R90CK del piloto japonés Katsu Kubota, que le llegó a arrebatar el triunfo en la segunda manga.

Viejos conocidos

En cuanto a las carreras de coches de producción, las de Gentlemen Drivers y Pre-66 Touring Cars se entremezclaban produciendo una curiosa variedad de 22 Gran Turismos anteriores a 1966. En ellas compitieron pequeños Mini Cooper contra ligeros Lotus Elan, masivos Ford Galaxie contra brutales AC Cobra, entre otros contendientes. Los vencedores fueron los ya mencionados Voyazides-Hadfield, esta vez al volante de un espectacular Shelby Daytona.

Ya por último en lo que a carreras se refiere, el Trofeo Javier del Arco también se vio afectado por el aguacero del domingo, hasta el punto que fue suspendido a falta de pocas vueltas para terminar. Con sabor español y coches más de a pie, el vencedor fue Manuel Hermida con su BMW E30 M3 de 1986, que era líder en el momento de la interrupción por delante del Porsche 911 3.0 RS de 1975 de Luis López y el Ford Sierra Cosworth de 1986 de Juan Antonio Miranda.

«Un año más, un 10 para las carreras y para el ambiente de boxes, pero una nota mucho más baja para el resto de la oferta de Espíritu de Montjuïc…»

«Un año más, un 10 para las carreras y para el ambiente de boxes, pero una nota mucho más baja para el resto de la oferta de Espíritu de Montjuïc…»

«Un año más, un 10 para las carreras y para el ambiente de boxes, pero una nota mucho más baja para el resto de la oferta de Espíritu de Montjuïc…»

Un contraste innecesario

Si hablamos de los alicientes fuera de la pista, aún hay puntos mejorables que hacen que no todos los aficionados estén dispuestos a gastarse el dinero que vale la entrada a un evento de estas características. El paddock estaba este año repleto de las carpas y tráileres de los equipos deportivos; daba así la sensación visual de estar lleno, pero en realidad eran pocos los espacios dedicados a nuestra afición. Brillaban con luz propia, eso sí, los puestos de Auto Storica o la carpa de Seat, repleta de interesantes prototipos.

Por otro lado, el parking para los asistentes que llegaban con su clásico estaba en una explanada separada del paddock, de manera que casi había que buscarla… Una vez localizada, nos pareció que, sin ser mal género, la cantidad cantidad y calidad de la maquinaria había disminuído con respecto a  ediciones anteriores.  Por su exclusividad y rareza nos gustaría destacar el Volkswagen Rometsch venido desde Francia que podéis ver en el juego de fotos inmediatamente superior.

Creemos que Espíritu de Montjuic, carreras aparte, está pensado más como una actividad familiar que como un evento para el aficionado al vehículo antiguo. Y lo cierto es que no entendemos por qué, ya que en el paddock hay sitio de sobra para todo.

Además, nos parece que, en ocasiones, la organización es excesivamente optimista al comunicar su programa: Por ejemplo, en el catálogo que editó a modo de guía, se presenta el concurso de elegancia como “el mejor de España”, cuando en realidad sólo concurrían ocho vehículos algunos de los cuales eran poco o nada merecedores de participar.

En definitiva, un año más un diez para las carreras y para el ambiente de boxes -a los que fue posible acceder sin cortapisas, todo un privilegio-, pero una nota mucho más baja para el resto de la oferta festivalera. Y es que, si quieren lograr una asistencia masiva, sus artífices deben centrarse en lo que de verdad importa.

*Agracemos a Unai Ona y a GentlemenDrive Magazine la cesión del material fotográfico.

 

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