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Crónica: ClassicAuto Madrid 2015

Retromovil 2019 Medio

ClassicMadrid Medio

Entre los días 20 y 22 de Febrero se celebró en el pabellón de cristal del recinto ferial de la Casa de Campo de Madrid el VI Salón Internacional del Vehículo Clásico “ClassicAuto”, la primera gran cita nacional del año para los aficionados a este tipo de automóviles. Con una superficie de 20.000 metros cuadrados, contó con alrededor de 300 expositores venidos de 10 países y de 400 coches y motos en exposición.

Según la empresa organizadora, ERM Events, este año acudieron 35.000 visitantes; son 3.000 menos que el año pasado y, aunque no es un dato significativo, sí es un indicador de que algo hay que mejorar para conseguir que la cifra vaya creciendo y no al revés.

«La Escudería» estuvo recogiendo opiniones durante todo el fin de semana, tanto de los profesionales como de los asistentes, y no todos los comentarios eran positivos. Muchos nos dejaron saber que el incremento del precio de la entrada desde 2010 no está justificado en relación con lo que se ofrece, que aparentemente va en sentido contrario.

Cosas de la crisis

Como referencia, podemos contar que el precio de la entrada en taquilla era de 14€ mientras que en el pasado Retromobile de Paris fue de 16. Sinceramente, no hay comparación posible por cantidad y calidad entre lo que ambas ferias ofrecen. También es obligado decir que, en lo que respecta a la organización y desde la perspectiva del visitante, la feria francesa no es un buen ejemplo a seguir.

En esta edición parecía haber más espacio libre entre los diferentes stands, sobre todo en la planta baja. Daba la sensación de haber menos vehículos en venta que en años anteriores, principalmente por parte de los particulares. También se notó una menor presencia de clubes, probablemente no ayudaba el hecho de que la oferta especial para ellos fuese aun demasiado cara, 18 m2 por 370 euros.

Muchos de los vendedores presentes de repuestos, libros, miniaturas o automobilia en general se siguen quejando de que, a pesar de haber bastante gente mirando y preguntando, al final son pocos los que se animan a comprar. Además afirman que se ven obligados a vender a precios muy bajos dejando poco margen de beneficio; todavía queda aguantar un poco más para que el sector se reactive definitivamente, algo que venimos diciendo desde hace ya demasiados años.

Llama la atención que en esta feria proliferan las ofertas y las oportunidades (outlet, como se dice ahora), y muchos de los comercios aprovechan esta cita para deshacerse de viejos stocks a precios de derribo en vez de presentar nuevos productos. Por supuesto que no se puede generalizar, porque no sería cierto, pero sin duda es un dato a tener en cuenta, un síntoma de que la crisis sigue haciendo estragos y los bolsillos no están para dispendios.

Volviendo sobre la venta de coches, no se vieron muchos carteles con la leyenda «vendido» sobre los parabrisas, pero algunas de las mejores piezas sí encontraron un nuevo hogar probablemente fuera de nuestras fronteras. De todos modos las empresas presentes saben que en algunas ocasiones se trata de hacer relaciones públicas y mejorar su imagen de marca más que de alcanzar una buena cifra de ventas – lo que nos diferencia de nuestros vecinos europeos -, de hecho hay operaciones que se cierran después de los días de feria.

Bueno, es el momento de cambiar la tónica de la crónica porque de momento parece que todo fue negativo y no seríamos justos. La verdad es que hubo suficientes atractivos para que quedáramos satisfechos con la visita y con ganas de volver el año que viene.

Marcas todavía ausentes

Como representación oficial de las marcas tan solo Seat y Porsche estaban presentes en la tercera planta. La marca española desplegó dos magníficos stands: En uno de ellos se exhibían varios prototipos de su departamento de diseño, el Salsa Emoción, el Fórmula, el Tango y el Tribu. En el otro algunos modelos carismáticos como la primera unidad fabricada del 131 y del Málaga, un Bocanegra 1200 y un 124 Pamplona; pero sin duda la estrella fue un Ibiza muy especial, el que el Rey Juan Carlos regaló al entonces Príncipe Felipe cuando este aprobó el permiso de conducir.

Por parte de «Porsche Classic» se exponían dos 911 (964), un coupé y un targa; y también dos modelos de su gama actual que no pintaban mucho, la verdad.

Este año se echó de menos la participación de Renault, presente en las últimas ediciones. Sinceramente no entendemos cómo las marcas siguen sin dar una importancia institucional al mundo de los clásicos, con todo lo que aporta a su imagen y sin ser, seguramente, un gasto inasumible. Los fabricantes dejan a los clubes el peso de una representación que exige un enorme esfuerzo económico para ellos.

 

Continúa en la Página 2…

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