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Corvette Scaglietti: La novelesca historia de este híbrido italoamericano

Junto con el Mustang, el Corvette interpreta la saga deportiva americana por excelencia. Una larga historia en la que hay multitud de curiosas variantes. Eso sí, pocas son tan interesantes como el Corvette Scaglietti. Un experimento italoamericano que se saldó con tres unidades y una historia de lo más novelesca...



FOTOGRAFÍAS CORVETTE SCAGLIETTI: DRIVETRIBE / KYLE SMITH / TOMINI CLASSICS

La anécdota sobre cómo Lamborghini decidió fabricar deportivos es de sobra conocida. No obstante, vamos a resumirla porque tiene bastante parecido con el motivo por el cual se crearon los tres Corvette Scaglietti. Harto de las averías de su Ferrari 250 GTB, Ferruccio Lamborghini protestó ante Enzo Ferrari. No sólo por lo delicado de sus mecánicas, sino también por lo lento del servicio técnico dado en Maranello. Tras la queja, y con la habitual falta de tacto de la que siempre hizo gala Il Commendatore, éste le espetó que un fabricante de tractores no sabía cómo conducir sus deportivos.

Teniendo en cuenta el pasional carácter italiano, es obvio que el enfrentamiento estaba servido. Así las cosas, Ferruccio vendió su Ferrari y a los pocos años apareció con vehículos tan espectaculares como el 350GT. ¡Bendito cabreo el que provocó el nacimiento de la división deportiva de la tractorista Sant’Agata Bolognese! Una historia similar a la que provocó el nacimiento de los Corvette Scaglietti; ya que, al fin y al cabo, éstos también fueron fruto de un cabreo con el deficiente servicio mecánico dado por Ferrari.

Algo que se notaba más intensamente al otro lado del Atlántico, donde pilotos como Gary Laughlin tenían que esperar meses para que los de Maranello dieran solución a una simple avería en el cigüeñal. No obstante, en 1953 ya había aparecido la primera generación del Corvette. Un coche al que muchos pilotos americanos vieron grandes posibilidades. Tantas que, para finales de los 50, Gary Laughlin, Jim Hall y Carrol Shelby decidieron carrozar en Italia tres de estos deportivos. Así nacían unos vehículos realmente interesantes: los Corvette Scaglietti.

CORVETTE SCAGLIETTI. UNIÓN INESPERADA

Durante siete años, Gary Laughlin cultivó la pasión por las carreras a golpe de las rentas percibidas por ser uno de los magnates del petróleo texano. Una fortuna que le posibilitó tener dos Ferrari de referencia: un 750 Monza y un 250 TR. En ese ambiente, y con un palmarés interesante, Laughlin se codeó con pilotos tan míticos como Jim Hall o Carrol Shelby. Dos nombres clave para entender la historia de los Corvette Scaglietti. Pero vayamos por partes. En primer lugar partimos del disgusto de Laughlin con el servicio técnico de Ferrari.

Eso hace que, para finales de los cincuenta, éste piense en usar para las carreras un deportivo americano. ¿Pero cuál? Al fin y al cabo, los deportivos nacionales estaban en las antípodas de los ligeros y dinámicos europeos. No obstante, para 1953 había aparecido el Corvette. Un coche que, aunque no fuera un Lotus o Porsche, sí contaba con una batalla más corta y gran preocupación por el peso. Algo que se ve en su carrocería; hecha casi por completo en fibra de vidrio.

Con estas señas, el Corvette C1 despertó el interés de los pilotos norteamericanos. Más aún cuando Arkus-Duntov empezó a desarrollar versiones más agresivas del modelo a pesar de las reticencias de General Motors. Así las cosas, la jugada estaba clara: Laughlin decidió tomar al Corvette como base para sus nuevos coches de carreras. Sin embargo, aún quedaba mucho trabajo por hacer. Un trabajo para el que contó con Hall y Shelby. Especialmente con el segundo, ya que gracias a la amistad de éste con el todopoderoso Ed Cole pudo obtener tres chasis del C1 para enviarlos a Italia.

Y es que justamente ahí está el punto clave: su modificación en Italia con una nueva carrocería. Punto en el que entró también Carrol Shelby, proporcionando a Laughlin contactos que le hicieron llegar hasta Scaglietti. El mítico carrocero de Maranello, responsable en aquel momento de la saga Ferrari 250. En suma, la más alta calidad artesana. Así las cosas, hacia 1957 se encargaron tres unidades del Corvette Scaglietti. Una para Gary Laughlin, otra para Jim Hall y la última para Carrol Shelby. Un proyecto prometedor que, sin embargo, no contaba con un obstáculo inesperado.

TUMBADO POR ENZO FERRARI

El mal carácter de Enzo Ferrari es antológico. Desde cómo gobernaba con puño de hierro la cadena de montaje hasta la Noche de los Cuchillos Largos -en la que cinco ingenieros, entre ellos el mítico Giotto Bizarrini, dejaron Maranello- hay multitud de cadáveres en el camino como prueba. No obstante, por si queda alguna duda, la historia de los Corvette Scaglietti añade más leña al fuego. El primero de éstos se entregó en 1959 tras unos 18 o 24 meses en los talleres del carrocero. Por lo que, haciendo cuentas, los tres chasis C1 debieron llegar desde América en 1957.

¿A qué se debió esta exasperante espera? Pues a que Scaglietti estaba entre la espada y la pared, haciendo todo lo posible para que los americanos se olvidasen del proyecto. La razón estaba en una visita de Enzo Ferrari a su taller, momento en que vio los tres Corvette en pleno proceso de transformación. Molesto ante ello, ni corto ni perezoso le espetó al carrocero que, de hacer más de estos Corvette Scaglietti, ya podía ir olvidándose de seguir trabajando para Ferrari. Una amenaza bastante seria, ya que los del cavallino eran prácticamente su único cliente.

Atrapado en esta situación, el italiano puso muy poco interés en los Corvette Scaglietti. De hecho, la demora en la entrega desilusionó a los pilotos. Algo que se sumó a la bronca que Ed Cole echó a Carrol Shelby tras sufrirla él mismo por parte de la dirección de General Motors. Y es que el gigante americano no veía con buenos ojos estos proyectos a espaldas de la gran producción en serie. Elementos que dieron al traste con la posibilidad de haber creado una producción amplia de estos vehículos. Algo que, igualmente, hubiera pasado de haberlos probado con más detenimiento.

Porque sí, la verdad es que esas líneas en las que Scaglietti ensayó lo que sería el Ferrari 275 GTB/4 de 1964 son arrebatadoras. Pero la cosa cambia cuando se consultan testimonios de algunos propietarios, narrando cómo el morro se levanta peligrosamente al acelerar. Un torpedo contra la eficacia de los Corvette Scaglietti, como de hecho el propio Carrol Shelby señaló al no dar muy buena opinión del coche en marcha. No obstante, los tres Corvette Scaglieti han quedado como una de las modificaciones más interesantes hechas sobre el mítico modelo.

Tres unidades todas diferentes, algo que se ve especialmente en las traseras y ciertos detalles añadidos por uno u otro propietario en años posteriores a su salida de los talleres de Scaglietti en Maranello. Por cierto, si estás realmente interesado en esta historia italoamericana te anunciamos que el primero de los tres está ahora mismo a la venta. El único que conservó la parrilla original. Dando pista de que, bajo esas líneas italianas, se esconde un Corvette de primera generación.

P.D.: si te has quedado con más ganas de ver Corvettes carrozados en Italia, te proponemos rematar la lectura de este artículo con el único Corvette carrozado por Vignale. Un interesante y redondeado ejercicio de diseño lanzado en 1961.

corvette vignale

Catawiki 750
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