Retromovil 2020 Medio

TEXTO Y FOTOS: JAVIER ROMAGOSA

Hace más de un mes que estuve en ClassicMadrid. ¡Qué rapido pasa el tiempo! Antes de nada, me gustaría pedir disculpas tanto a nuestra audiencia como a la propia organización del salón por el retraso en la publicación de esta crónica. En mi descargo diré que este tipo de piezas no son sencillas de elaborar, y que llevan alrededor de una jornada de trabajo.

Excusas de mal periodista aparte, lo cierto es que debería haberme sentado a escribir mucho antes. El salón ofreció una muestra y un repertorio de actividades interesantes, sobre todo centradas en la entreplanta y la primera planta del Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid, que es donde tiene lugar.

En primer lugar, la estupenda selección de Seat 1400 de la colección del aficionado Jaime Sánchez. Alrededor de una decena de coches daban testimonio de la berlina de lujo española de los años 50. Todos los ejemplares estaban oportunamente identificados para que pudieramos apreciar las diferencias entre las distintas variantes. A nivel personal, me gustaron especialmente el familiar, la ambulancia, el 1400 C Sport y el Serra.

Classic Madrid: Lo mejor del salón

Un poco más adelante a la derecha, detrás del megastand de Zalba Caldú que alojaba el 911T que probamos en su día, estaba la que para mí fue la joya del salón: Todo un Bugatti Tipo 57 Ventoux, afortunadamente desprotegido para que pudiera acercarme bien. Se trata de uno de los diseños más agraciados de la marca del elefante. Señorial, deportivo y elegante a partes iguales. Lo traia el taller de restauración Saica; un sólo coche, pero qué coche (mil gracias!).

Los compraventa más prestigiosos ocupaban el espacio central de la tercera planta de Classic Madrid. Pueche exponía muchas piezas interesantes, como por ejemplo el prototipo Hispano-Suiza I6, que jugó un papel relevante al parecer en los T49 y los Junior. También un Delahaye 135S con el que uno podía hacerse una idea excelente de lo que significaba la deportividad a finales de los años 30. Sin embargo, lo que llamó quizá más mi atención fue un automóvil de en torno a 1900, un De Dion-Bouton Vis a Vis.

Cars Clásicos mostraba también buenas piezas: Un Mercedes 300S Coupe, un Delahaye 135, Jaguar o Rolls-Royce veteranos adornaban un stand francamente atractivo. A su lado Juan Lumbreras tenía una VW T2 T1 con alrededor de 30 cristales. Más luminosa, y bonita, imposible. Por último, un poco más atrás los especialistas en Mercedes Cochera lucían un espacio enorme entre cuyas piezas me pareció muy atractivo, por la novedad, un todoterreno 300GD.

Otro de los alicientes de la feria madrileña era el homenaje a Meycom, la empresa que impulsaron los preparadores Lucas Camacho y José Macías. Entre los bólidos afinados por los dos genios se encontraban presentes un Venturi 400GT biturbo, deportivo francés, y un Seat Ibiza que parecía haber tomado esteroides hasta la saciedad.

Motos y coches gordos, y youngtimers

Pero comencemos a irnos por las ramas; es decir, hacia los laterales y pisos inferiores del pabellón. El stand de los manchegos Motos HD contaba, entre otras motocicletas, con una Harley con side de 1922 o una flamante Brough-Superior SS100. Dos cacharros de un litro con los que cualquier aficionado a las dos ruedas añejas soñaría.

Ya hablaremos más de motos, volvamos a los coches. Cerquita estaban los restauradores portugueses Lusovintage con el esqueleto de un Alfa-Romeo 2600 y un Honda NSX; mientras que, enfrente, RetroSport y Amazon Sport custodiaban tesoros como un 911 RSR, un BMW Serie 6 Hartge o un Jaguar D réplica (quién pudiera, aunque fuese una reproducción como ésta). Finalmente, los youngtimers estaban representados en una exposición de descapotables.

Festejando el Montecarlo, con roña incluida

Por otro lado, en dos stands se celebraba el estupendo papel que han desempeñado los participantes españoles en el Motecarlo Histórico. El espacio de la Federación Españóla de Vehículos Antiguos (FEVA) acogía, además de un precioso Hispano, al Lancia Fulvia 1600HF Fanalone que el dúo Fernández Cosín/Martínez auparon a la segunda posición absoluta. Tuvieron el buen tino de no limpiarlo, de manera que se había traído toda la roña del rallye a la exposición. A mí me pareció delicioso.

La revista Motor Clásico hacía las veces de anfitriona para los dos coches que Seat Coches Históricos inscribió en la prueba monegasca y que también hicieron un buen papel, si bien más discreto que el del subcampeón y que el tercero en discordia, el VW Golf pilotado por los también españoles Carlos Zorrilla y Marcos Gutiérrez.

Concursos de elegancia y… las motos

El concurso de elegancia de automóviles de este año se dedicó al coche americano anterior a 1965. Los visitantes pudieron disfrutar así de las masivas carrocerías de los años 50 y 60, pero también de los bonitos, prácticos y eficientes Packard de los años 30. Tampoco faltaron a la cita un Ford T o un A. El ganador fue el Cadillac Eldorado de 1959 propiedad de Javier Jove.

Y ahora sí, vamos con las motos. El concurso dedicado a las dos ruedas es siempre es algo más familiar y permite máquinas hasta 1980.  El premio en la categoría de Serie fue para una MV Avello 125 de 1956 propiedad de Ángel Sánchez; en la categoría de Campo la ganadora fue una Montesa King Scorpion 250cc; la mejor restauración en ciclomotor recayó en una Ducati Mini Marcelino de 1971 de Rafael Alonso; y el galardón para la deportiva se lo llevó la Bultaco GTS 250 cc de 1978 presentada por José Eduardo Rodríguez.

Había más espacio dedicado a nuestras normalmente grasientas amigas. Casi al lado, una exposición de Montesas con multitud de modelos del fabricante barcelonés; y además un monográfico de sidecares que nos presentaba este útil accesorio en sus diferentes variantes: campo, asfalto, carreras, a cielo abierto, cubierto…

Y luego las estupendas Vespas y Lambrettas traídas por los clubes de estas marcas, y las múltiples motos que había en la entreplanta, en la zona de cacharreo y recambio. Las Guzzis que abrían este entrepiso, reputación técnica aparte, y las unidades oxidadas, eran por ejemplo un poema.

Clubes y Car Corral

Hablando de clubes, estaban presentes el del Peugeot 205, Renault 4/4, Seat 600 Alcalá de Henares (con una bonita furgoneta Siata), el club Mercedes, Citroën 11, la Asociación Española de Clásicos Deportivos, Los Cacharritos… Es decir que esta sección, que se complementaba con la actividad del aparcamiento de clásicos en el exterior, me pareció bastante animada.

Por el contrario, el Car Corral o zona de venta entre particulares, desplegada entre la planta baja y la intermedia, estaba menos surtido que el año pasado. Ignoro lo que haya podido pasar, pero es una lástima y animo a la organización a recuperar el tamaño de ediciones pasadas. Siempre es interesante poder examinar clásicos seleccionados en vivo; en mi caso estuve a punto de perder la cabeza con una Chrysler 180 que parecía i-n-m-a-c-u-l-a-d-o.

De carreras en la planta baja

Para terminar, decir que la planta baja estaba ocupada al menos en el 50% de su extensión por una pequeña feria dentro de ClassicMadrid: AutoRacing, dedicada al automóvil de competición. Allí se exponía el Toyota Celica con el que Carlos Sainz y Luis Moya ganaron el campeonato del mundo de rallyes en 1990, entre otros atractivos. Además, Sainz dio una de las múltiples charlas y coloquios que acogió el salón madrileño. Genial.

Y… hasta aquí el parte de la edición 2020 de Classic Madrid. Espero que lo hayáis disfrutado, y que no me haya dejado mucha cosa en el tintero. Hasta la próxima! Y mil gracias por vuestra atención.

Catawiki 750

1 Comentario

  1. JULIO ARAGONÉS
    Abr 23, 2020 en 11:40 — Responder

    Buenos días Javier
    Buen reportaje. Los precios poco populares del Car Corral fueron responsables de que no estuviera igual que el año pasado.La organización debería hacérselo ver….
    Echo en falta una mención al Stand de Chanoe Garaje Club, que creo, que por calidad y cantidad humana y material, bien hubiera merecido aparecer..
    Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post anterior:

Land Rover Tempranero en Catawiki

Post siguiente:

Citroën B2 Caddy: A toda máquina