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FOTOS CONCURSO DE ELEGANCIA DE CHANTILLY 2019: UNAI ONA

Mario Laguna abrió su crónica de la segunda edición del Concurso de Elegancia de Chantilly mencionando La Grande Bouffe. Aquí llegó bajo el nombre de La Gran Comilona, narrando la historia de cuatro amigos reunidos en torno a una mesa con el único propósito de morir comiendo. Esta glotona forma de suicidio colectivo da paso a todo tipo de excesos, mezclándose jamones y prostitutas con un Marcelo Mastronianni duchado en excrementos.

Más allá de ciertos pasajes escatológicos, Mario Laguna traía a colación la película porque ir a Chantilly es darse todo un atracón. De clásicos eso sí. Tu vista puede colapsar y cada coche resulta más especial que el anterior. Pura lujuria para los amantes del motor. Su catálogo sólo es comparable a Peeble Beach o Villa D’este, con el mérito para los de Chantilly de haber alcanzado semejante nivel con tan sólo 5 ediciones.

La de este 2019 reunió a unos 130 modelos para el concurso de conservación, arropados por los más de 700 inscritos en las diferentes actividades celebradas en torno al 30 de junio. Platos fuertes como los 110 años de Bugatti, el centenario de Bentley, los 50 años del Porsche 917 o el medio siglo de la victoria de Matra en F1 acompañaron a muestras donde se mezclaron clásicos con novedades.

De hecho éstas últimas coparon el concurso de elegancia, siendo el Best of the Show para el tremendo McLaren Speedtail. Algo que tuvo su contrapunto con el premio del público, el cual escogió al simpático eléctrico ID Buggy VW para el Best of Spectators. Así las cosas, los clásicos se concentraron en el Concurso de Estado. En Pre-War ganó un Bentley 8 Litre Foursome Coupé de 1931, mientras que el Talbot-Lago T26 Grand Sport Coupé de 1948 lo hizo en Post-War.

Una verdadera “gran comilona” en la que uno no sabe qué parte de la carta atacar primero; contando sólo las categorías dedicadas a clásicos la suma es de 17. En suma, no queda más que seleccionar. Por eso haremos un menú dividido en seis pequeños platos, todos ellos acompañados con las fotografías de Unai Ona. Esperamos no acabar como los personajes de la película.

COCINA FRANCESA: EL DOBLE CENTENARIO DE VOISIN Y BALLOT

Este 2019 está siendo un año de centenarios. Lo estamos viendo con la amplia presencia mediática de los de Citroën y Bentley. Pero… Hay un par de marcas galas de las que se está hablando poco. Por fortuna Chantilly se encargó de rescatar la memoria de ambas. Estamos hablando de Voisin y Ballot.

La historia de la primera es la de un subir y bajar. O mejor dicho, la de un despegar y aterrizar, ya que empezó en el ámbito de la aeronáutica para acabar produciendo microcoches. De hecho, aquellos pequeños Voisin fueron el origen de los Biscúter fabricados en Cataluña entre 1953 y 1960. No obstante, entre 1919 y 1939 esta empresa francesa estuvo centrada en los coches de lujo. ¡Y qué coches!

Como representante de las limousine pudimos ver la espectacular C24 “Chatelain” de 1933. El contrapunto señorial a deportivos con una estética a lo Gran Gatsby como el C15 “Petit Duc” de 1929. Ambos con un motor de seis cilindros en línea y 3000cc. Sin embargo, el gran salto de la marca vino con el C25 Aerodyne de 1935, representado con la unidad que ganó el Pebble Beach del 2011. Una verdadera revolución estética en la que la preocupación por la aerodinámica moldea una carrocería rompedora y ligera.

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C25 Aerodyne

Curiosamente, por aquella época trabajaba en Voisin un joven André Lefèbvre. El mismo que años después aplicara soluciones similares a las del Aerodyne en el 2CV o el DS. Sólo un dato más que demuestra el grado de innovación alcanzado por esta empresa justo antes de cesar su producción de automóviles por problemas financieros.

Pero vayamos ya con los Ballot. Para los puristas de las cronologías precisas 2019 no es exactamente el centenario de la marca, ya que ésta se fundó en 1905 como fabricante de motores. Sin embargo sí fue en 1919 cuando comenzó a fabricar automóviles hasta que en 1931 Hispano-Suiza la absorbió. Centrados desde un primer momento en los deportivos de alto rendimiento, los hermanos Ballot llegaron a granjearse una gran reputación en las carreras gracias a sus motores de 8 cilindros.

Éstos llegaron hasta los 4900cc en modelos como el 5/8 LC Indianápolis, del cual pudimos ver un ejemplar en Chantilly junto a modelos “de calle” con ingenios de 4 cilindros. De éstos destacó el precioso 2LT Torpedo Sport de 1924 con un remate trasero muy náutico, aunque nuestro favorito de todos los Ballot de serie fue el RH3 Coupé Aerosport de 1932. Carrozado por el mítico as de la elegancia Ettiene Brandone oculta un 8 cilindros de 3000cc. La perfecta síntesis de un coupé alta gama en los años 30.

UN PEQUEÑO ENTREMÉS: FACEL-VEGA E ISO RIVOLTA

Hay empresas automovilísticas perfectas para los mitómanos de las historias concretas. En Chantilly 2019 pudimos ver dos categorías monomarca en este sentido. Estamos hablando de las dedicadas a la parisina Facel-Vega y a la milanesa Iso Rivolta. Ambas duraron muy poco, pero lo justo para producir algunos soberbios modelos.

La primera se estrenó en 1954, sobreviviendo 10 años antes de cerrar por una contabilidad en caída libre. La segunda pasó de ensamblar scooters y microcoches a construir deportivos de alta gama; una paradoja que sólo pudo mantener desde 1953 hasta 1978. Dos historias paralelas que además cuentan con otro punto en común: ambas marcas utilizaron en abundancia motores V8 americanos. Facel-Vega se los compraba a Chrysler, mientras que Iso lo hacía a Chevrolet.

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Iso Rivolta Fidia

En la muestra de Facel-Vega pudimos ver varios HK-500 junto a algunos Facel II, aunque curiosamente no hubo ningún representante de la berlina Excellence. Una pena, aunque admirando la Iso Rivolta Fidia de 1970 se te pasaba. Junto a los típicos gran turismo A3/C o Grifo 7 Litre esta berlina deportiva destacó en Chantilly 2019. Uno de esos coches polémicos y no del todo bien logrados que, quizá por eso mismo, son capaces de generar curiosas atracciones.

PRIMER PLATO PRINCIPAL: MARCELLO GANDINI

Si hablamos del Renacimiento nombres como Leonardo o Miguel Ángel son moneda común. Y si lo hacemos de carroceros italianos… El apellido Gandini es cita obligada. El sucesor de Giugiaro en Bertone es responsable de algunos de los diseños más espectaculares en la historia del automovilismo, así como cerebro clave en la revolución de estilo que transitó de las formas curvas a las angulosas.

En Chantilly 2019 decidieron celebrar su carrera, escogiendo para ello 15 automóviles de los cuales cinco fueron prototipos 1/1. De entre todas las marcas destacó la colaboración con Lamborghini; así vimos un Miura P400S, un Espada 400GT y un Countach LP400. Sólo con haber diseñado estos mitos del motor Gandini ya sería un nombre más que reconocido, pero es que modelos como el Lancia Stratos, el Ferrari 308 GT4, el Alfa Romeo Montreal o el Bugatti EB110 siguieron engrosando la lista.

Ver todos estos superdeportivos juntos deja sin aliento, aunque lo que definitivamente terminó de asestar el golpe de efecto al espectador fue el Alfa Romeo Carabo. Aún sin carrocería este vehículo sería toda una joya, ya que se basa en el chasis y motor de un Alfa Romeo 33 Stradale. Sin embargo, a eso hay que sumarle el increíble ejercicio de diseño que supusieron sus líneas en 1968. Junto con el Ferrari Módulo y el Lancia Stratos Zero el Carabo es el inicio de una revolución en el diseño que cambiaría la concepción de los superdeportivos durante dos décadas. De hecho, algunos consideran al Carabo como el mayor responsable del fenómeno. Y bueno, mirando la cronología… Hay que darles la razón.

Una de las grandes joyas del automovilismo, la cual sale en contadas ocasiones del Museo Storico Alfa Romeo. Junto al Carabo pudimos ver en Chantilly los impactantes Citroën GS Camargue de 1972 y Autobianchi Runabout de 1969. Un plantel de prototipos rematado por la recreación del perdido Garmisch realizada por BMW Group Classic -la cual ya vimos en Villa D’Este- y el Rainbow. Modelo propuesto a Ferrari sobre la base de un 308GT4 .

SEGUNDO PLATO PRINCIPAL: GUISO BRITÁNICO

Los seguidores del motor inglés no pudieron ver defraudadas sus expectativas en Chantilly 2019. Para ellos estaban pensadas cinco categorías monomarca en las que vimos algunos de los mejores ejemplos de elegancia y deportividad “made in UK”. Las más fuertes fueron las dedicadas a celebrar el centenario de Bentley. En la enfocada a sus modelos de preguerra destacaron el 8 Litre Foursome Coupé de 1931 ganador del concurso de estado -lo que se dice un “coche” en su más espléndida definición- y el 4 ½ Litre Le Mans Sport Tourier de 1928. Un deportivo con reminiscencias a los Bentley Boys por los cuatro costados.

En la categoría para los Bentley posteriores a la Segunda Guerra Mundial nos hartamos de ver un tipo de coche de lo más llamativo: los siempre espectaculares Bentley Coupé. Destacaron un Type R Continental Fastback de 1955 y un Mark VI Cresta de 1948 carrozado por Farina. Ya en un tamaño mucho menos grandilocuente los asistentes a Chantilly 2019 pudieron sumergirse en la época dorada de Aston Martin con las dos muestras pensadas para ello.

En Aston Martin “Voitures Fermees” destacó un DB4 Zagato -al hilo de ésto, decir que se aprovechó para presentar las réplicas realizadas este año- y en “Vouitres Ouvertes” un DBR1 de 1959. Una de esas pequeñas barchettas en las que el piloto realmente se jugaba el tipo manejando un 6 cilindros en línea de 3000cc sobre una montura reducida a la mínima expresión. La expresión del estilo “racing” británico, el cual se demostró también con la categoría dedicada a los McLaren de competición.

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McLaren M8C DFV

9 unidades entre las que destacó el MP4/13 para la temporada F1 1998 de Mika Häkkinen o el F1 GTR de 1995, verdadero icono para entusiastas. No obstante a nosotros el que más nos encandiló fue el M8C DFV de 1970. Un V8 Cosworth con todo el sabor a carrera de resistencia setentera.

LLEGAMOS A LOS POSTRES: LOS AUTOS DEL GRAN PALAIS

La categoría Autos del Gran Palais abarcó tan sólo 9 unidades. Sin embargo esta pequeña selección es digna de resaltar porque en ella encontramos algunos de los automóviles más reseñables de Chantilly 2019. Más allá de dos recurrentes Mercedes 300 SL -uno roadster y otro Gullwing- lo más impactante fue el Talbot-Lago T26 Grand Sport Coupe de 1948 carrozado por Figoni y Falaschi. Un habitual de los mejores concurso de elegancia mundiales, en los cuales siempre llama la atención gracias a su estilo… No sabemos, realmente es inclasificable.

Siguiendo la estela de ejemplares curiosos, en la categoría encontramos también un precioso Ferrari 166 Inter Stabilimenti Farina Cabriolet de 1950. Un “cavallino” de primera época equipado con uno de los típicos V12 de la época, aunque envuelto en forma de civilizado descapotable en vez de rabiosa barchetta. Otra rareza fue el Arnolt-Bristol Deluxe Hardtop de 1956; el híbrido a cuatro países con una historia de lo más interesante.

Para acabar reseñar la aparición de un Pegaso Z102. El deportivo español por excelencia que en Chantilly estuvo representado por una unidad ENASA Coupé de 1951 actualmente en las manos de Johan Van Puyvelde. Ah, también destacó un Peugeot 302 Roadster Darl’Mat de 1937 carrozado por Pourtout. De lo mejor que nunca haya presentado Peugeot. ¡Menudos ingredientes había en este plato!

CAFÉ, COPA Y PURO: 50 AÑOS DEL PORSCHE 917 Y ALGUNA SORPRESA MÁS

A estas alturas es muy posible que nos haya ocurrido lo mismo que a los protagonistas de la película con la que empezábamos este repaso a Chantilly 2019. Hemos de aflojarnos discretamente el cinturón y nos cuesta permanecer en la silla. El atracón es indiscutible. Pero en fin, así es el nivel del Concurso de Elegancia de Chantilly. Incontestable y demoledor.

Como toda comida esta crónica tiene que rematarse con algunos elementos propios de la sobremesa. En este sentido podríamos aludir a la categoría con deportivos japoneses (hubo un Toyota 2000GT de 1969) o a las selecciones de clásicos en estado de origen de preguerra y postguerra. Sin embargo nos puede la mitomanía por el Porsche 917, del cual este 2019 se cumplen 50 años.

De las tres unidades presentes impresionó sobremanera el 917 Langheck “Martini” de 1971 proveniente del Museo de las 24 Horas de Le Mans. El canto de cisne del modelo en Le Mans antes de marchar a América para arrasar en la Can-Am. Un final perfecto para esta “gran comilona” que fue el Concurso de Elegancia de Chantilly 2019.

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