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Brooks Walker, o Cómo Aparcar Cómodamente con la Rueda de Repuesto

En pleno 2019 los asistentes de aparcamiento son algo de lo más común, pero el antecesor de todos ellos hay que buscarlo en 1932. Un curioso sistema de quinta rueda con el que Brooks Walter consiguió hacer girar al coche sobre sí mismo...

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FOTOS SISTEMA PARA APARCAR BROOKS WALTER: LIFE / OLDCARSWEEKLY / OFICINA DE PATENTES

Hoy en día los asistentes de aparcamiento han evolucionado muchísimo. Lejos de confiar en el sempiterno gorrilla, ahora tenemos pantallas y pitidos de toda clase alertando de un posible alcance. Sin embargo ésto no siempre fue así. Antes un conductor tenía que conocer a la perfección los volúmenes de su coche, manejándolos con direcciones y volantes que bien podrían sustituir a la sesión de gimnasio.

Un problema que, en el caso de los Estados Unidos, apareció de pronto hacia los años 20. Y es que, incluso en un país donde las ciudades se piensan a partir de la movilidad en automóvil, empezaron a darse problemas de aparcamiento en los cascos urbanos más concentrados. De repente, el acceso masivo al automóvil hacía que las calles experimentasen atascos y competiciones por dónde aparcar. El nacimiento del típico “te has dejado un sitio atrás”.

Así las cosas, era cuestión de tiempo que apareciera un inventor con la solución definitiva a los complejos juegos de volante al aparcar. Su nombre fue Brooks Walter. Este californiano registró la primera patente de su “5ª rueda para aparcar” en 1932. Y bueno, aunque fue mejorándola hasta bien entrados los 70… Lo cierto es que nunca logró el beneplácito de la industria. Una pena, porque aunque contaba con problemas lo cierto es que se trata de un invento de lo más cachondo.

APARCAR UN PACKARD SEDAN DEL 29 CON LA RUEDA DE REPUESTO

Siempre se ha dicho que los placeres no son excluyentes. Por eso a nosotros nos seduce la ligereza que Colin Chapman imprimía a sus Lotus pero… Al tiempo nos vuelven locos los grandes salones con ruedas del motor norteamericano. Coches que no son grandes sólo porque sí. Al fin y al cabo, Estados Unidos es el país de las grandes extensiones. El lugar donde las ciudades se pensaron como urbanizaciones residenciales donde nada tiene sentido si no es a través del coche.

En suma, un país de calles enormes para vehículos gigantes. Sin embargo esto no era así en ciudades como San Francisco o Nueva York. En ellas sí existen zonas altamente congestionadas donde aparcar un enorme Packard a la primera sólo está al alcance de los más hábiles. ¿Cómo remediar ésto? Pues muy sencillo, con un quinta rueda capaz de hacer girar el coche sobre sí mismo. Algo que Brooks Walter demostró a comienzos de los 30 montando su patente en un Packard Sedan del 29.

Accionado cómodamente desde el salpicadero, este sistema de ayuda al aparcamiento libera a través de un cilindro hidráulico una quinta rueda colocada en posición transversal. En contacto con el suelo, ésta eleva el eje trasero haciendo que el coche cargue su peso entre las ruedas delanteras y ella misma. Una vez así, la rueda puede girar en un sentido u otro en función de la marcha seleccionada en la transmisión automática. “Reverse” hacia un lado, “drive” hacia otro”. Y listo.

LOS PROBLEMAS DE UNA BUENA IDEA

Visto en imágenes lo cierto es que el invento de Brooks Walter parece de lo más sugerente. Llegas con tu berlina de casi seis metros, metes el morro en el hueco de aparcamiento, sacas la quinta rueda… Y ale, el coche gira metiendo la zaga donde tú quieres. Todo preveía el éxito del invento. Sin embargo ninguna empresa mostró interés por él durante los años 30. Y eso que nuestro intrépido inventor mejoró el sistema con una segunda patente registrada en 1938.

Lejos de claudicar, Brooks Walter volvió a la carga en 1952 montando el sistema en un Cadillac con un precio de venta de tan sólo 175 dólares de la época -unos 1500 euros de la actualidad-. No obstante aquí apareció crudamente el mayor problema de su invento: se comía todo el espacio del maletero. Algo que ninguna empresa aceptaría para la fabricación de un coche en serie.

Consciente de ello, en 1953 consiguió colocar la quinta rueda fuera del espacio de carga. Concretamente en el paragolpes de un Packard Cavalier.

Con esta práctica y elegante solución todo parecía arreglado al fin. No obstante, nadie llamó a Brooks Walter con la idea de usar su patente en alguna de las grandes marcas de Detroit. Y eso que él siguió ensayando con una tercera patente en 1957, una camioneta Oldsmobile, un Ford e incluso un Saab. Pero nada. La industria nunca tuvo en cuenta aquella curiosa solución de la quinta rueda. Eso sí, buceando por la red hemos visto que un egipcio ha montado el sistema de Brooks Walter en un R5. Un homenaje de lo más inesperado.

P.D. De los al menos 6 vehículos en los Brooks Walter montó su sistema para aparcar sólo se tiene constancia de la conservación de uno. Se trata del Packard Cavalier. Actualmente en manos de Jack Swaney -Pennsylvania-, quien ha restaurado los daños infligidos por un incendio en el garaje producido en el 2012.

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