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La mañana de la carrera
se conoce la noticia de que Gran Bretaña ha declarado la
guerra a Alemania. Brauchitsch se muestra muy exaltado por
la noticia y según parece pretende tomar un avión de
inmediato para regresar a su país. Neubauer se lo impide en
el mismo aeropuerto obligándolo a regresar. Según la versión
de Don Alfredo, el avión que pretendía coger Brauchitsch
tenía en realidad como destino Suiza, pero una vez más
hemos de tomar este dato con reservas conocida la poca
simpatía que Neubauer llegó a desarrollar por el piloto.
Sea como
fuere, Brauchitsch está a la hora del inicio a bordo de su
Mercedes en la primera posición de la parrilla. En ella todos
los pilotos son conscientes de que, ante los graves
acontecimientos que se están desarrollando, aquella puede ser
la última carrera en mucho tiempo, y redoblan por ello sus
deseos de victoria.
Al darse
la salida Brauchitsch parte como una exalación seguido de
Lang que se pega a sus talones acosándolo e intentando desde
el primer momento superarlo. Nuvolari mientras tanto ha salido
mejor que Muller, pero el jóven campeón alemán que proviene
como Rosemeyer y el propio Nuvolari del mundo del
motociclismo, no tarda mucho en recuperar la tercera posición.
Lang
parece el hombre más fuerte en estos primeros compases; pero
una y otra vez se ve obstaculizaco por el lider en sus
intentos de adelantamiento. Brauchitsch parece correr
alocadamente. Quizás tiene la cabeza en otro sitio, quizás
es que está dispuesto a ganar a toda costa. Sus trazadas van
al límite y sus maniobras se vuelven peligrosas, apurando
constantemente el borde de la calzada y muchas veces incluso
sobrepasándolo.
Cubiertas
cinco vueltas los dos hombres de cabeza no se dan cuartel. Es
entonces cuando Brauchitsch, apurando otra vez más allá del
límite, saca su auto más allá del borde de la carretera.
Las ruedas proyectan hacia atrá tierra y grava de los
laterales que va a parar irremisiblemente contra el coche de
Lang que viene pegado detrás. Una de las piedras se estrella
contra las gafas protectoras de Lang y las rompe. El
desafortunado piloto entra en boses con partículas de cristal
en un ojo. Bäumeer lo sustituye inmediatamente al volante y
emprende la persecución intentando recuperar el terreno
perdido.
Von
Brauchitsch lidera ahora con una ventaja respetable aunque no
tranquilizadora sobre Muller, segundo, y Nuvolari tercero;
pero su manera de pilotar al límite no podía mantenerse por
mucho tiempo sin cometer algún fallo y, en efecto, el error
se presenta. Pasando frente a la embajada Francesa sufre un
trompo que lo deja momentáneamente fuera de pista.
Descentrado
y algo fuera de sí, como se ha mostrado a lo largo de todo el
fin de semana, Brauchitsch ve como Muller pasa arrebatándole
el liderato y sin querer perder más tiempo pretende
reincorporarse a la carrera con una maniobra que lo mete de
nuevo en la pista en sentido contrario a la marcha. Nuvolari
llega en esos momentos para encontrarse de pronto el coche de
Brauchitsch atravesado frente a él. Neubauer aseguraría más
tarde que de haberse tratado de otro piloto el choque hubiera
sido inevitable; pero Nuvolari con uno de sus mágicos golpes
de volante consigue evitar in extremis el encontronazo y sigue
su marcha escapándose por un lateral.
Müller
es ahora el lider seguido de su compañero de equipo y
Brauchitsch, que retomando de inmediato la carrera intenta
alcanzar al cercano Nuvolari. El ritmo es fortísimo y no
tardan en llegar a la altura de Bäumer,quien con el segundo
Mercedes marcha retrasado por la maniobra de boxes. La mala
suerte se ceba esta vez con Brauchitsch puesto que al llegar a
la altura de su compañero, éste comete un error de plilotaje
desbandándose. Bäumer a duras penas mantiene el control a
costa de fuertes derrapajes que obligan a frenar bruscamente a
Brauchitsch que viene detrás y que de esta forma vuelve a
perder un tiempo precioso. En la vuelta 17 Bäumer estrella
definitivamente su vehículo y queda fuera de carrera.
Cubriéndose
la vuelta 30 Müller sigue lider; pero Nuvolari se le va a
cercando y está a menos de 5 segundos. Para colmo, un
pinchazo lo obliga a adelantar en unas vueltas la prevista
entrada en boxes para repostar y cambiar ruedas. Cuando
Brauchitsch entra a su vez en boxes para la misma operación
consigue volver a pista en segundo lugar; pero dejando 50
segundos de ventaja al líder que es ahora Nuvolari. Falta
pues saber qué pasará tras la parada del viejo campeón
mantovano.
Mientras
tanto también se produce la entrada en Boxes de Milenkovic
con el quinto auto participante. El yugoslavo pierde muchísimo
tiempo en el repostaje al tener que subsanar además un
recalentamiento excesivo del motor. Su mecánico para colmo no
consigue desenroscar la tapa del radiador y el propio
Milenkovic tiene que ponerse manos a la obra para ayudarlo. De
todas formas, todo este tiempo perdido no causa especial pena
a un participante cuya única aspiración es la de terminar.
En la
vuelta 39 Nuvolari entra en Boxes. Tras las operaciones
pertinentes, pretende volver a pista cuando el coche se niega
a arrancar. Los mecánicos, presos del nerviosismo, empujan el
auto, lo cual es contrario a reglamento. El Auto Union arranca
finalmente y todavía alcanza a volver a pista con 9 segundos
de ventaja sobre Brauchitsch. Los hombres del equipo Mercedes
se han percatado de la maniobra ilegal; pero sopesando los
pros y los contras, deciden finalmente no presentar ninguna
reclamación teniendo en cuenta que, al fin y al cabo, su único
auto en carrera también ha infringido claramente las normas
al correr en sentido contrario a la marcha.
En las
últimas vueltas Brauchitsch intenta atrapar al italiano, pero
este mantiene un ritmo constante que lo hace imposible y que
le permite incluso relajarse en los últimos metros, para
llegar finalmente triunfante a la última meta de la Edad
Dorada de los Grandes Premios. Manfred von Brauchitsch es
segundo a 7.6 segundos y Müller tercero a 31.6 segundos.
Tras las
ceremonias y celebraciones pertinentes se conoce la noticia de
que también Francia está en guerra con Alemania. Una época
está tocando a su fin.
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