EL AUTOMÓVIL EN LA HISTORIA DE ESPAÑA
Capítulo II - El Desarrollo del
Automóvil hasta la I Guerra Mundial
en el ciberespacio desde el
Entre los indudables méritos de este hombre está el de haberse sabido rodear siempre de colaboradores de primera línea. En su momento y mientras centraba sus esfuerzos en los vehículos eléctricos, tuvo a excelentes expertos en acumuladores, como su socio Vellino. Al decidirse a construir un coche con motor de explosión se trajo de París a un joven técnico suizo que gustó mucho a D. Emilio y que se llamaba Marc Birkigt.
Fué tal vez esta base humana de primerísima línea la que permitió que la obra iniciada por La Cuadra tuviese continuidad aunque no le librase a él de la ruina. Ha habido quiebras, suspensiones de pagos y cambios de titularidad, pero desde la sociedad La Cuadra hasta la ENASA - Pegaso de hoy, hay un hilo conductor que nunca se ha roto, y si bien no hace cien años de ello ... tampoco falta tanto para el acontecimiento.
A base de coches importados en su mayoría, el automóvil se va introduciendo en nuestro país. En 1904 tiene lugar un acontecimiento de gran transcendencia como es la creación de la Hispano Suiza que, como veremos en el capítulo dedicado a esta marca, fué algo más que la entrada de España en el mundo del automóvil por la puerta grande. La creación de esta empresa constituye uno de los fenómenos más relevantes de la historia industrial de España. Creada por un grupo de grandes empresarios barceloneses, la Hispano Suiza simboliza el espíritu emprendedor del empresario catalán de finales del siglo XIX y principios del XX.
No fué Hispano Suiza la única tentativa automóvil de nuestro país antes de la 1ª Guerra Mundial, pero desde luego ninguna alcanzó su nivel. Elizalde debutó practicamente con la guerra y Abadal, que podía haber sido una de las marcas notables de su época, fué paralizada por esta gran contienda. En otros casos había talento innovador, como en la marca América, pero pocos medios económicos, y otras firmas fueron meramente artesanales.
Al igual que en casi todo el mundo, el grueso del parque automóvil lo formaban los Ford T y otros coches americanos de serie. La producción española era básicamente de coches de lujo y, por tanto, de difusión limitada. Sin embargo, el automóvil había entrado ya en la vida nacional.
Otros hitos de esos años.
En 1902 empezó a operar la primera "célula" del Real
Automóvil de España o RACE (aunque a efectos oficiales la fundación
tuvo lugar en 1903). Los propietarios y aficionados españoles al
automóvil tenían intención de crear ya un club en España, y, en
1902, hubo un desencadenante que fué la carrera París- Madrid que
debía celebrarse en 1903. De hecho, fué la voluntad del propio monarca
español, S.M. D. Alfonso XIII la que alentó, tanto a los responsables
franceses como a los españoles a planificar el París-Madrid tras los
éxitos del París-Berlín de 1901 y el París-Viena de 1902. Por deseo
expreso del monarca, el Duque de Santo Mauro se desplazó a París a
hablar con los responsables del A.C.F. Aunque la carrera no llegó a
pisar suelo español por los muchos accidentes habidos en sus primeras
etapas, tuvo ese efecto inducido de la creación del RACE, así como una
mejora de las carreteras sobre las que los coches del París-Madrid
debían circular. Fué por tanto una inexistente pero provechosa
competición para España.
El Real Automóvil Club de Cataluña o RACC se fundó en 1906. En 1907 tuvo lugar el primer Salón Internacional del Automóvil en Madrid, en el Palacio del Hipódromo. En abril de 1913 celebró el suyo Barcelona, en los jardines del Turo Park.
En 1908 se celebró en Sitges la primera carrera internacional de automóviles disputada en nuestro país, desde el fallido París - Madrid. Señalaremos que el cartel que anunciaba esta carrera había sido realizado por un entusiasta del automóvil y fundador del RACC que no era otro que el formidable pintor Casas.
Por supuesto que ya en esas épocas se hablaba de esa constante nacional que era el pésimo estado de nuestras carreteras. Los Automóvil Club, a veces con cargo a sus presupuestos, contribuyeron de manera importante a la mejora de las mismas.
Cambios en el mundo.
Pronto el mundo va a cambiar. Europa va a entrar en su enésima guerra que, con la intervención de los Estados Unidos de América y otros países lejanos, independientes o no, pertenecientes en muchos casos al Imperio Británico o a la Commonwealth, pasará a ser un conflicto mundial. El primero de ellos. Esta mundialidad de las guerras nos indica que el mundo se va haciendo más pequeño e interdependiente, y ello se debe en gran parte al avance en los medios de comunicación tales como teléfono, telegrafía sin hilos, difusión por la prensa de noticias de forma casi simultánea en todo el mundo, ferrocarriles y, también, al automóvil.
Este conflicto que va a suponer la entrada "mental" de Europa en el siglo XX, va a ser la primera guerra motorizada. El ferrocarril y los camiones de transporte de grandes piezas de artillería o de tropas van a modificar las tácticas militares. Las cargas de caballería vistas por nosotros en tantas y tantas películas pasarán a eso, a ser cosa de películas.
El avance en las armas provoca una enorme demanda de municiones obligando a las fábricas, nuevas o reconvertidas, a introducir el concepto de fabricación en gran serie que en los Estados Unidos había implantado Henry Ford con su Ford T desde 1908 (1). Un hombre va a destacar en esta fabricación de municiones en cantidades asombrosas: André Citroen.
Pero esta guerra va además a introducir una nueva arma, la aviación, lo que va a permitir el desarrollo de toda una serie de motores con innovaciones considerables. Como veremos, las firmas españolas más representativas jugarán un papel importante en este apartado de la aviación.
España está ausente de este conflicto y la no importación de
automóviles europeos va a permitir un cierto desarrollo de numerosas
firmas nacionales.
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(1) De hecho, la fabricación en serie se hizo por vez primera en Estados Unidos en la Guerra de Secesión, pero se centró básicamente en la munición y el armamento ligero, introduciéndose un concepto que hoy nos parece elemental, pero que solo es posible en la fabricación en serie y que es el de la intercambiabilidad de las piezas, lo que permite la sustitución de piezas defectuosas por su uso, por los llamados recambios, esto es, piezas idénticas entre sí.
Nota de LA ESCUDERÍA: este libro es la más completa obra sobre lo que ha significado el automóvil en España y las personas y
empresas que protagonizaron dicha historia. En sus 447 páginas, de gran formato y
profusamente ilustradas, no solo se ofrece una acertada visión de conjunto,
sino que se examinan una a una las 142 marcas de automóviles que han desarrollado su actividad en nuestro
pais
Para quienes deseen adquirirlo, creemos que todavía puede encontrarse algún ejemplar en
librerías especializadas.