RETRO MOBILE 2003
en el ciberespacio desde el 22 de Febrero de 2003
Un
año más se ha celebrado Retro Mobile en París, y un año más ha merecido la
pena visitarla.
En
cada edición hay un motivo central de la exposición, y para 2003 se trajeron
del Museo Nacional de Beaulieu en Inglaterra varios de los coches que ostentaron
el récord del mundo de velocidad, récord que tenía gran resonancia en los años
veinte y treinta y que casi siempre estuvo en manos de automóviles y pilotos
británicos.
Estaban
presentes el Sunbeam de Campbell Sr, uno de los primeros coches de récord que
montó un motor de aviación; el imponente Sunbeam rojo y de líneas limpísimas
que superó por vez primera la barrera de las 200 Millas por hora (unos 330 Kms/h);
el precioso Golden Arrow (Flecha de Oro) con motor Napier de aviación y que
logró el récord mundial pilotado por Segrave, el hombre que, también con un
Sunbeam, había ganado el Gran Premio de España de 1924 disputado en el
circuito de Lasarte cerca de San Sebastián, y estaba expuesto también,
cerrando un cierto ciclo histórico, el Bluebird (Pájaro Azul) con el que
Donald Campbell Jr logró el récord mundial de velocidad sobre un lago salado
en Australia, si bien, y a pesar de dicho récord, ya no era en esos momentos el
vehículo terrestre más rápido del mundo, porque el Spirit of America había
logrado pocos meses antes una velocidad superior, pero dicho vehículo era a
reacción en tanto que el Bluebird, pese a estar equipado de una turbina, tenía
su tracción a las ruedas, esto es, era un automóvil tal y como la Federación
Internacional de Automovilismo entendía que debía ser un automóvil (y no le
faltaba razón).
De
todos estos vehículos sorprenden sus dimensiones. Son enormes, y viendo el
Sunbeam de las 200 Millas por hora, uno no puede sino asombrarse de la
“cantidad de motor” (y perdonad la expresión pero creo que es gráfica) y
de cilindrada que hacían falta para lograr 1000 caballos a finales de los años
veinte y primeros treinta. El que los motores turbo de la Fórmula 1 de los años
ochenta, lograsen dicha potencia (en entrenamientos) con unas dimensiones muy
reducidas y usando combustible comercial, da idea del enorme progreso habido,
sobre todo si dicho progreso se mide en caballos por litro. Pero dejando aparte
estas reflexiones, lo cierto es que esos coches de récord son imponentes, casi
asustan con su presencia, y en algunos casos como en el del Golden Arrow, a la
sensación de potencia enorme que uno asocia inconscientemente a su casi
interminable capot, se le une la sorprendente belleza de sus líneas.
Entre
otros coches importantes en eso de la historia de la competición, había un
Delage de Gran Premio de tres litros V12 con una V muy abierta. Este modelo tuvo
días de gloria hasta la aparición del posterior modelo de litro y medio con
compresor (eran los límites del nuevo reglamento) de la marca francesa, y fue
también un coche vencedor en España, en San Sebastián. Otro coche curioso era
el Alfa Romeo Bimotore, un derivado del P3 con un motor delante (como todos los
P3) y otro trasero, con el centro del mismo situado justo encima del eje
posterior. Fue un intento de Alfa Romeo de contrarrestar en circuitos muy rápidos
y sin apenas curvas (porque la estabilidad no era como es lógico su punto
fuerte) a los nuevos coches alemanes de Gran Premio hasta que estuvieran listos
los futuros V12 de la marca milanesa. Chiron y Nuvolari los condujeron y
obtuvieron algún récord de velocidad en autopista. Sorprende sin embargo lo
compacto del coche en contra de los que pudiera suponerse a priori, y no
olvidemos que dado que cada motor era un ocho cilindros en línea, este Bimotore
es nada menos que un ¡dieciseis cilindros en línea!
Otro
coche muy bonito era un Ferrari Testa Rossa del ’57 para restaurar pero
absolutamente entero. Había un Ford GT 40 inmaculado, un diminuto Gordini que
corrió en Le Mans pilotado por Fangio y González, y uno se pregunta como esos
dos corpulentos pilotos cabían en un coche tan pequeño, y por supuesto los
stands enormes de Peugeot con todo tipo de modelos de todas las épocas, y el de
Citroen, en donde aparte de los inevitables Traction o DS estaba uno de los
Xsara del reciente triplete monegasco.
La
famosa firma de subastas Christie’s tenía numerosos coches expuestos, y entre
varios de ellos ciertamente deseables, lo que más me llamó la atención eran
dos maquetas escala 1:1, imagino que en madera o en escayola, de sendos Bugatti
EB 110 de hace algo más de una década y que debieron servir para definir
detalles de la línea o pruebas aerodinámicas en túnel de viento, y cuyo
precio de salida superaba los cinco millones de pesetas. Sin duda alguna Bugatti
y Ferrari son marcas de culto más que de afición, y todo lo relacionado con
ellas alcanza cotas que, en cualquier otra marca, serían inimaginables.
Yéndonos a cosas más corrientes, el que estas líneas suscribe se compró una bomba de gasolina nueva a estrenar para su Renault Dauphine por 28 Euros. Todo lo relacionado con Citroen Traction, Renault 4 CV y Dauphine se puede encontrar en esta feria y, con frecuencia, es nuevo, porque firmas como Valeo hacen pequeñas series de faros, bobinas y cosas similares porque aunque pequeña, siempre hay demanda. Para los Traction hay prácticamente de todo, con frecuencia nuevo, y a precios más que abordables. Para quienes tengan un coche de este tipo la visita a París durante la feria es inexcusable porque resolverán muchos problemas, a precios más que razonable y, con frecuencia, con recambios a estrenar.
Este
año la sección de motonáutica, aunque existente, no tenía la dimensión de
las últimas dos ediciones, y una sección que crece y crece es la del
miniaturismo, tanto la de modelos viejos a la venta como la de maquetas hechas
actualmente en series limitadas. Hay pequeñas firmas y grandes firmas, pero hay
muchísimo, a rebosar, y otro tanto en lo que concierne a libreros, aunque los
libros de viejo no son muy abundantes y más bien son librerías francesas que
ponen su stand en donde se venden títulos actuales, al igual que las revistas
galas de coches de época, que suelen estar presentes, y es una ocasión
excelente para hacerse con ese ejemplar antiguo que nos falta siempre.
Desde
la capital del Sena, un abrazo a todos.
Pablo Gimeno
París, Febrero de 2003