RETRO MOBILE EN PARIS (edición 2002)

en el ciberespacio desde el  18 de Febrero de 2002


Como muchos aficionados saben ya, entre el 8 y el 17 de febrero ha tenido lugar en París el salón Retro Mobile.

Retro Mobile empezó como casi todas las ferias de este tipo, esto es, con una serie de puestos en los que se vendían coches, piezas, catálogos y similares, pero la enorme expectación despertada año tras año (impresiona ver las colas que hay todos los días para entrar) unida al alto coste del metro cuadrado en los pabellones de la Puerta de Versalles, hicieron evolucionar no tanto la naturaleza de lo expuesto como la calidad de lo mismo.

Dicho en otras palabras, sigue habiendo piezas y coches a la venta, pero las piezas son por ejemplo unos faros Bleriot o Ducellier de carburo de principios de siglo a 1.200 euros la unidad o un tapón de radiador tallado en cristal de Lalique. Si nos vamos a los coches tedremos que estos son del tipo Bugatti 37, Delage D8 carrocería Letourneur & Marchand salido del taller de restauración, un monoplaza Ferrari, una barqueta Gordini o un Rolls Royce Phantom II entre otros.

Hay sin embargo una excepción a destacar -entendiendo como tal la existencia de puestos de venta con material muy accesible- y que consiste en todo aquello relacionado con el coche francés, especialmente con determinados coches populares franceses. El que tenga un Citroën Traction, sea del tipo que sea, o un Renault 4 CV, e incluso un coche de menor difusión como puedan ser un Simca Chambord o un Peugeot 203, hará bien en visitar Retro Mobile; y si está restaurando uno de estos coches, la visita es una necesidad. Hay piezas de todo tipo, con frecuencia nuevas, procedentes de stocks de la época o mandadas hacer por talleres especializados, perfiles de goma, manguitos, relojes, volantes, faros, pilotos, y todo un largo etcétera que facilitará mucho la retauración y, dado que en este caso los precios suelen ser muy razonables, puede que hasta paguen parte del viaje a París por el ahorro que suponen. Además, puede uno hacerse con una colección de tarjetas de proveedores especializados, cosa que siempre viene bien.

Otra cosa que sorprende y da sana envidia es el interés de las firmas francesas, italianas y algunas alemanas por conservar y mostrar su historia como parte de su patrimonio y de su imagen de marca; justo lo contrario de lo que pasa en España. Los stands de Peugeot, Renault y Citroën le dejan a uno perplejo. El stand de Peugeot de este año, con modelos de los años treinta de carrocerías más o menos especiales era impresionante. Renault ha jugado en esta edición la baza de su historia reciente en la Fórmula 1, exhibiendo desde los famosos Renault V6 turbo de los últimos setenta a los Benetton y Williams Renault ganadores de varios títulos mundiales. El año pasado por ejemplo se mostraban prototipos de coches nunca llevados a la fabricación; en otras ediciones han expuesto modelos de antes de la primera guerra mundial, o de los años treinta; pero en definitiva, lo que se ve, es la enorme importancia que las marcas dan a su historia y el orgullo con que la asumen. El stand de Mercedes del año pasado, centenario del primer coche con dicha marca, era alucinnte, con coches de todas las épocas.

En este Salón también Jaguar se ha volcado, y desde el SS100 hasta el raro y preciosísimo XJ13 pasando por los diversos XK120; 140 y 150 junto a un atractivo D de buen palmarés y una moto con un sidecar obra de Sir William Lyons que, como sabeis, inició su andadura industrial fabricando sidecars, podían ser vistos en un amplio stand.

Estos stands de marcas ocupan una gran parte de la superficie total del Salón, por lo que la sección que podríamos denominar como de "Exhibición" es casi tan importante como la sección "Venta", si bien, y dados los precios de gran parte de los coches expuestos, para mí, y para el 99,8% de los visitantes, todo es "Exhibición" en lo que a automóviles se refiere, pero desde luego, una fantástica exhibición. Voisin; Delage; Delahaye; un raro Ferrari con carrocería de Vignale; Talbot Lago, Bugatti; DB Panhard; una barqueta Osca, motores de Osca y Stanguellini…. en fin, que el paseo vale la pena.

Este año, y para los españoles, había cosas de interés, como era un stand con tres Pegaso Z102 expuestos y que eran el útimo de los cabriolets de Saoutchik, un Pedralbes y una berlineta Touring. Estaba además expuesto en el stand de Alfa Romeo el modelo 512 de Gran Premio que diseñara Ricart en 1940 y que hace unos años estuvo en el Salón del Automóvil de Barcelona.

Otro stand extraordinario era el de la famosa casa de subastas Christie's. Varios Cadillac de los primeros treinta, una decena de Rolls Royce de los veinte, el protoptipo Maserati Boomerang de Giugiaro; un Mercedes de primeros de siglo; Bentley; Bugatti; Packard; Stutz y, colmo de la felicidad, un Duesenberg con una preciosa carrocería torpedo. ¡Qué desgraciado se siente uno a veces por no ser multimillonario! Pero desde luego, el simple hecho de ver un coche de estos ya es de por sí una suficiente alegría.

Una sección muy atractiva y que se va repitiendo los últimos años es la de motonáutica, aunque yo no sea nada experto en el tema. Este año había un buen número de lanchas rápidas de los cincuenta francamente llamativas y equipadas en muchos casos con motores que uno no se espera, como el V8 Maserati de competición que montaba una de ellas.

Es muy grande también la sección de miniaturas, tanto nuevas como viejas; postes de gasolina de todo tipo y marca, revistas actuales y antiguas, catálogos, libros, cuadros, fotos, esculturas, gorros, gafas y muchas cosas más nos permiten pasar horas y horas de contemplación y, a veces, de búsqueda.

La verdad es que es un regalo recorrer los atestados pasillos de Retro Mobile, y a quien piense que los coches allí expuestos son muy caros y que por tanto no vale la pena ir si no se es millonario, le diría que tampoco están a la venta los cuadros del museo del Prado y eso no impide deleitarse con su contemplación. Quien va a ver las murallas de Avila no lo hace para llevárselas a casa si les las ofrecen a buen precio. Hay coches que son verdaderas esculturas y su sóla visión compensa con creces la visita y, en los coches de competición, el poder ver "en vivo y en directo" y año tras año, ejemplares que uno no había visto más que en fotos ya es algo maravilloso. Este año por ejemplo estaban el Alfetta 159 (que también estuvo en Auto Retro de Barcelona) y el Talbot Lago de Philippe Etancelin; ambos monoplazas corrieron en sendas carreras de la Peña Rhin en el circuito de Pedralbes, en 1951 y 1950 respectivamente y, para alguien que como yo ha escrito sobre el tema, ver esos dos ejemplares me transporta al paraíso, porque no son "cómo" los que corrieron en Pedralbes, sino que son "los" que corrieron en Pedralbes. Cierro los ojos y me parece oirlos rugir por la Diagonal barcelonesa.

Y ya que hablamos de coches relacionados con España ¿cómo no comentar la presencia en Retro Mobile del Rolland Pilain y del Delage, coches ambos (o unidades gemelas) que ganaron en el circuito de Lasarte, en San Sebastián en 1923 y 1927 respectivamente?

En definitiva, para los que vivimos en la capital francesa, Retro Mobile es una visita obligada, y para los que no viven aquí es una visita recomendable porque, además, durante el viaje se visita también París, ciudad que bien merece ser vista y "paseada" tantas cuantas veces sea posible.