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Por Costanza Martín de Compara en Casa Seguros

A mediados de la década del 60 -cuenta la historia- la Kaiser Corporation de Estados Unidos ya no quería producir vehículos, dejando huérfana a su filial del sur de América: Industrias Kaiser Argentina, más conocida como IKA. Este hecho, junto con una política proteccionista que impedía la importación, puso en jaque el modo de producir de la empresa, asociada ya con Renault y con American Motors.

Surgió entonces la necesidad de desarrollar un modelo que pudiera producirse íntegramente en la Argentina y que comercialmente pudiera competir con los exitosos Ford Falcon y Chevrolet 400. Así nació el legendario IKA Torino (1966-1982), comenzando una historia que hasta la actualidad lo imprime como ‘el gran auto argentino’ y ‘el toro de las pampas’.

El antes: tres años de trabajo con Fangio como padrino de lujo

Desde el comienzo IKA Renault decidió tomar como base la matriz del Rambler American Rogue, un modelo de American Motors (AMC). Para diferenciarse de sus competidores, era necesario despegarlo de su estilo netamente estadounidense, dándole un toque más ‘latino’.

Para ello, IKA contó con el trabajo de nada menos que Batista ‘Pinin’ Farina, el emblemático diseñador italiano. Fue Juan Manuel Fangio -amigo de Farina- quien le encargó la tarea, realizada en tan solo seis días en la ciudad de Torino, que le daría el nombre y símbolo al nuevo modelo.

El desarrollo técnico del motor estuvo dirigido por un joven pero ya renombrado Oreste Berta, quien modificó y adaptó el motor Tornado de seis cilindros (también de AMC), cuya cilindrada variaba entre 3.000 y 3.800 cm3. Los desarrollos de avanzada que se hicieron en el motor y la carrocería se presentaron como garantía de potencia y estabilidad, superando a los modelos populares de ese momento y permitiendo pensarlo como auto de competición.

El debut con triunfo del IKA Torino y la baja aceptación inicial

El lanzamiento comercial del auto fue a fines de 1966 en el Autódromo Municipal de Buenos Aires, donde se presentaron tres modelos: un sedán, una cupé (con motor de 3.800cm3) y una versión de alto rendimiento (el Torino 380W) con tres carburadores Weber DCOE 17, que prometía 210 km/h de velocidad punta. El impacto inicial en las ventas y la aceptación general del público fue bastante positiva.

Tres meses después (en febrero de 1967) llegó el debut en competición, concretamente en la categoría Turismo Carretera en una carrera llamada Vuelta de San Pedro. El equipo oficial estaba formado por tres pilotos: Eduardo Copello, Héctor Gradassi y Jorge Ternengo. Para sorpresa de todos, el trío de pilotos se adueñó del podio, dejando al IKA Torino en los tres primeros lugares de la carrera. Un comienzo más que prometedor en todos los ámbitos.

Sin embargo y a pesar de su buen rendimiento, el fanatismo argentino por los Ford y Chevrolet hizo que a pesar de sus resultados, el IKA Torino demore en ganar el cariño de los aficionados al automovilismo de competición.

De hecho, en sus primeras carreras los espectadores solían atacar a los corredores del ‘toro de las pampas’ arrojando piedras y rompiendo sus parabrisas. Las ventas de los modelos urbanos tampoco se sostuvieron como en el principio, por lo que el equipo que desarrolló el Torino se vio en la necesidad de dar un impulso internacional a la marca. Y nuevamente fue Juan Manuel Fangio quien aportó su inteligencia y practicidad para llevarlo incluso a Europa.

Las 84 horas de Nürburgring: una hazaña histórica para los aficionados del país

Conocedor de la carrera de resistencia de Nürburgring, de Alemania, Juan Manuel Fangio propuso al equipo de IKA Renault que alistase al Torino para competir y demostrar su potencia. El equipo, también comandado técnicamente por Oreste Berta, puso en marcha la que se llamó “Misión Argentina”, que llevó tres Torino 380W coupe a la famosa y difícil carrera de 84 horas seguidas celebrada en agosto de 1969.

Y aunque hacer una buena carrera y estar a la altura de las grandes firmas internacionales ya era un éxito, el Torino volvió a sorprender a competidores, técnicos y organizadores. El equipo se mantuvo a la cabeza durante las primeras 56 horas y uno de los tres ejemplares fue el que más vueltas dio. Varias penalizaciones le restaron vueltas y terminó en cuarto lugar, pero esto no impidió que en Argentina se perciba como una hazaña histórica. Los tres Torinos 380W fueron recibidos como ‘héroes’ y quedaron en la memoria de muchos.

Años prósperos, declive y mito: el nacimiento de la leyenda

Tras el regreso ‘heroico’ el Torino tuvo varios años de auge en las ventas y en el cariño y aceptación del público. Clubes de fanáticos y seguidores del equipo proliferaron por todo el país, llenando las calles argentinas de los distintos modelos de Torino con variados equipamientos. Pero aunque el poder simbólico crecía, la crisis energética y el auge de los autos medianos de motores más chicos (que no consumían tanto combustible) hicieron que perdiera fuerza comercial.

El último modelo (Torino ZX) fue lanzado en 1979, ya sin el característico toro de la trompa (reemplazado por el rombo de Renault) y con muchas modificaciones. Su producción se interrumpió tres años después y Renault se abocó entonces al desarrollo del R-18.

IKA Renault Torino

Pero como sucede con los grandes ídolos, el paso de los años no hizo más que reforzar el mito y el culto a su inolvidable participación en la vida y el deporte del país. Al día de hoy siguen circulando ejemplares por las calles y las carreteras. Y más allá de los detractores -que siempre existen- sigue siendo venerado por personas de todas las edades. Todo parece indicar que, como con los grandes ídolos, el Torino nunca morirá.

Créditos de Fotografía: Autora, Sergio Miller, Diego Dacal, FCD94, Roberto Fiadone, John Lloyd, FCD94,  John Lloyd, John Lloyd

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3 Comentarios

  1. Ana Maria Bertuzzi
    Ago 10, 2016 en 18:44 — Responder

    Muy buena nota !!! Los nostálgicos como yo, agradecidos…. Quisiera agregar que el Torino fue también protagonista en el cine argentino de la época…ej: “Cronica de una señora” Dirección de Raúl de la Torre – Libro y Guión de María Luisa Bemberg – actuacion de Graciela Borges era sin dudas un simbolo de status social y económico. Gracias !!

  2. roberto
    Ago 11, 2016 en 15:20 — Responder

    hermoso torino!!!!!!!

  3. Adrian
    Ago 30, 2016 en 16:12 — Responder

    Como es posible que a nadie se le haya ocurrido renacer actualizado este auto,o es que en Argentina no hace falta progresar.Fabricarlo otra vez,como he dicho actualizado pero con la misma escencia.Y,para consumo propio y exportarlo,hay que arrancar a la Argentina que deje,escribo desde muy lejos,animo Agentinos,podeis hacerlo.

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