Francisco Carrión

N ací en Ciudad Real en 1988, un lugar en principio poco afín a los coches antiguos. Afortunadamente mi abuelo, dedicado al sector del automóvil, tenía amigos que poseían autos veteranos y participaban en el rallye anual que se celebraba (y sigue celebrando) en mi ciudad natal; yo siempre acababa subido en alguno de los coches, y quizá por esto empezó mi afición desde muy temprana edad. A los 7 años recibí una de las mayores sorpresas de mi vida: mi familia había comprado un destartalado Peugeot 201 de 1931. Cuando me lo dijeron me emocioné, lágrimas incluidas.

Desde entonces he tenido la suerte de poder conducir y restaurar varios clásicos, así como de conocer a gente maravillosa relacionada con los vehículos antiguos, muchas veces por estos mundos de internet. Quién me iba a decir a mí que al final este soporte iba a dar muchas más oportunidades que nuestro “querido papel”, al cual soy adicto desde que en Agosto de 1993 compré mi primera Motor Clásico, un especial Hispano Suiza que me hizo volverme loco por esa marca legendaria y por cualquier tipo de automóvil, cuanto más raro y antiguo, mejor.

Actualmente colaboro desde la sombra en varias publicaciones españolas e inglesas de este mundillo, además de trabajar a cara descubierta aquí, en Motor Clásico y en la web Prewarcar.com. ¡Ah! Casi lo olvido: soy licenciado en Derecho y en Periodismo.

 

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