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Ebro Siata 50S, una buena mezcla

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Es inevitable, la Siata 50 S es un vehículo que despierta simpatía. Cuando sale a la calle la gente la mira asombrada y siempre hay alguien que se acerca para comentar “bonita furgoneta hippie”. ¿Perdone? No, esto no tiene nada de hippie, es una furgoneta española basada en el Seat 600.

Es entonces cuando el amigable viandante que la admiraba como icono de los locos años sesenta pasa a hacerlo como raro engendro basado en el popular utilitario español. No pasa nada, el caso es que la gente, ya sea por uno u otro motivo, sigue gustando de las simpáticas líneas de la Siata.

Si se la ve pasar rápido o sin referencias para comparar con otro vehículo su reducido tamaño no llama la atención, y quizá por eso algunas personas la confunden con una de las deseadas VW “Combi”. Sin embargo, ambos vehículos tienen poco en común si exceptuamos que son furgonetas de motor trasero y que a veces lucen una llamativa pintura bicolor.

Y bueno, también comparten el fin para el que fueron creadas: tanto Volkswagen como Siata Española buscaban un pequeño vehículo de reparto que pudiera moverse ágilmente por las estrechas calles de cualquier ciudad o pueblo.

A partir de ahora nos centraremos en el vehículo hispánico, que por cierto es bastante más pequeño que las conocidas furgonetas alemanas.

El bicolorismo de esta Ebro-Siata 50 S resalta sus simpáticas líneas
El bicolorismo de esta Ebro-Siata 50 S resalta sus simpáticas líneas

Antecedentes y evolución

Corría el año 1961 cuando comenzó a fabricarse en Tarragona la Siata Formichetta, una pequeña furgoneta que era, simplemente, un Seat 600 alargado con una caja de carga colocada a partir de las puertas. Este modelo supuso para Siata un gran éxito comercial que le permitió llegar a las 2.000 unidades anuales en 1965, y eso que gran parte de la fabricación se hacía aún de manera semiartesanal.

Mientras tanto, ya en 1964 se había comenzado a estudiar una nueva furgoneta que pudiera ofrecer un mayor espacio útil, usando también la plataforma del Seat 600. La idea debió basarse en productos ya existentes en la gama Fiat de la época, como eran el modelo Multipla -presentado en 1956- o el posterior 600 T.

Estos Fiat eran pequeños “monovolúmenes” con capacidad para 6 adultos, construidos sobre la plataforma del Fiat 600 pero con el puesto de conducción adelantado de tal manera que el conductor iba sentado sobre el eje delantero.

Este mismo principio fue el utilizado por los técnicos de Siata, que para las pruebas utilizaron un maniquí a tamaño natural que les ayudaba a tomar distancias del asiento respecto al volante y los pedales con el objetivo de encontrar una posición relativamente cómoda.

Los 3/4 superiores son bastante similares a los de las DKW contemporáneas
Los 3/4 superiores son bastante similares a los de las DKW contemporáneas

En el departamento de diseño, Francesc Casas creó unas líneas modernas para su época pero demasiado similares a las de la DKW F-1000L que Imosa había comenzado a fabricar recientemente en su factoría de Vitoria.

Tal era el parecido que hubo que cambiar varios aspectos para evitar ser acusados de plagio y, aún así, si vemos solo la mitad de arriba de una de estas Siatas, aún podríamos confundirlas con una de las furgonetas alemanas.

La presentación de la Minivan tuvo lugar en 1967. La fábrica llegó a producir 23 unidades diarias en 1970, gracias a la modernización de las técnicas constructivas que posibilitaron la obtención de la matriz del techo de una sola pieza y la utilización de chapa estampada en la casi totalidad de la carrocería.

La versión original recibió la denominación “2.850”, en referencia a su capacidad interior de carga de 2.850 dm3; aunque al poco tiempo esta cambió debido a una modificación legislativa: en 1969 el Ministerio de Industria promulgó una norma por la que se consideraban vehículos comerciales -exentos por tanto del Impuesto de Lujo- aquellos que excedieran de 1,80 metros de alto. La Minivan 2850 tan solo alcanzaba 1,66 metros.

Con un peso total en carga de 1.300 kg y una distancia entre ejes de 2.027 mm casi es una furgoneta en miniatura
Con un peso total en carga de 1.300 kg y una distancia entre ejes de 2.027 mm casi es una furgoneta en miniatura

Los técnicos de la marca española se vieron entonces obligados a dotar a su furgoneta de un techo sobreelevado, y de este modo nació el modelo 3000, con mayor espacio interior y una silueta que ya sería la definitiva para modelos posteriores.

Ese mismo año Siata comenzó a ofrecer como opción el motor del Seat 850 de 34 CV, algo más potente que el 737cc procedente del 600 D que arrojaba unos 28 CV algo escasos para un vehículo de carga.

Motor Ibérica entra en escena

En 1971 la producción ya superaba las 7.000 unidades, y al año siguiente llegó una tentadora oferta de Motor Ibérica para hacerse con la fabricación de la Minivan. En Siata decidieron aceptar y, con ello, el nombre de la antigua marca pasó a quedar únicamente en la denominación del modelo, a partir de entonces Ebro Siata 40.

Hacia estos años la furgoneta inicial había recibido ya numerosos cambios que continuaron tras la adquisición por Motor Ibérica, más conocida por los camiones y tractores Ebro. La mecánica y los mandos interiores, que en un principio provenían del 600, comenzaron a ser sustituidos paulatinamente por los del 850, y en el exterior fueron reemplazadas las letras cromadas “Siata” por unas de plástico negro -menos favorecedoras- de Ebro. La bigotera del frontal seguía siendo la misma, igual a las del 850 coupé, pero las letras “Seat” se habían cambiado por esa especie de H del logo de Ebro.

Credit: Usuario jajaniono, desde Youtube

En 1973 dejó de fabricarse el 600 y hubo que buscar un nuevo autobastidor al que adaptar la carrocería, optándose finalmente por el del Seat 850. La furgoneta pasó a denominarse entonces Ebro Siata 50, y se modificaron algunos detalles como la boca de llenado de la gasolina, que pasó de estar junto a la puerta trasera derecha a estar al lado del capó motor, o las ranuras de aireación del motor, que quedaron en menos y se situaron solo bajo el filete que recorre el centro de la carrocería.

Estos dos detalles no son exactamente mejoras pues, por un lado, entra menos aire fresco al motor y, por otro, al eliminar la portezuela de acceso al tapón del depósito de combustible se da lugar a tentaciones maliciosas.

En 1975 finalizó la producción del 850, y se comenzaron a utilizar como base las mecánicas y bastidores del Seat 133. Llega así la denominación Ebro Siata 50S, con un aumento de potencia que acariciaba los 34 CV.

En 1977 Motor Ibérica absorbió al fabricante de camiones Avia y las pequeñas 50 S pasaron a producirse también bajo ese nombre, con la única diferencia exterior de que montaban una bastante antiestética parrilla de plástico negro en el frontal, al estilo de las de los vehículos de la marca recién adquirida.

A pesar de la adquisición por motor ibérica, el nombre Siata sigue bien claro en las chapas identificativas
A pesar de la adquisición por motor ibérica, el nombre Siata sigue bien claro en las chapas identificativas

Si las Siata 50 de Avia y Ebro se fabricaron sucesiva o simultáneamente es una cuestión que no está clara del todo, pues existen ejemplares de ambas marcas matriculados hasta casi 1980.
Sin embargo, este modelo aún pudo dar más de sí. A principios de los años 80 los moldes recibieron una última modificación y se montaron diversas piezas de Seat 127.

De todo esto resultó un vehículo más bien poco agraciado, repleto de componentes de plástico inyectado negro -paragolpes, viseras de faros, parrillas, logos, etc-, ruedas de Seat 127, asientos con reposacabezas y unos montantes de las puertas y en las lunas que crecieron varios centímetros para hacerlo más alto.

El éxito comercial de estas últimas furgonetas, cuya denominación era Avia Siata 500, fue más bien escaso y muchas unidades fueron a parar al ejército (PM), donde adquirieron fama entre los jóvenes que hacían el desaparecido Servicio Militar tanto por su versatilidad como por… su fealdad.

Finalmente, Motor Ibérica fue engullida por Nissan, que rápidamente retiró del mercado las Siata. En seguida se presentó la famosa Vanette, que en un principio llevaba la marca Ebro y que fue una digna sucesora de las Minivan, con un planteamiento técnico más avanzado pero con un aspecto no demasiado alejado de aquel diseño de 1967.

Pie de foto
Algunos mandos del salpicadero son de Seat 850, lo que hace que muchos propietarios de Avia o Ebro 50 S piensen que sus vehículos equipan un motor de “ochoymedio”, cuando lo que llevan es el del Seat 133 que se montó hasta las últimas versiones
 

Continúa en la Página 2…

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