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TEXTO: FRANCISCO CARRIÓN / FOTOS: UNAI ONA Y JAVIER ROMAGOSA (PIES)

Con sólo 5 ediciones en su haber, la feria Autoclassica Milán se ha convertido en una de las más importantes citas del calendario italiano, y no le va a la zaga a eventos de la talla de la feria de Padua, considerada ya como una cita “clásica” con más de 30 ediciones celebradas.

La de Autoclassica Milán, a pesar de su juventud, es indudablemente un evento de gran nivel y al que le auguramos un futuro prometedor. Según los organizadores, han acudido nada menos que 50.000 visitantes a la edición de 2016, celebrada entre los días 18 y 20 de marzo.

Dentro de los pabellones, y con una superficie ocupada –siempre según las cifras oficiales- de 50.000 metros cuadrados, se podían encontrar hasta 1500 vehículos expuestos, y todo ello sin contar con lo que se veía en el exterior, que comentaremos después.

AutoClassica Milán, sabor trasalpino y germano

Pero ahora, vamos a lo que se vio en el interior de la Autoclassica Milán, que fue mucho. Por ejemplo, destacaron las variadas exposiciones, con temáticas como los Fiat 500 “Topolino” de diferentes épocas y versiones, vehículos de policía italianos –Carabinieri- con curiosos todoterrenos Fiat y Alfa Romeo de los años 50/60… ¡e incluso una tanqueta!, u otra exposición conmemorativa de los aniversarios del Land Rover, con algunas unidades muy interesantes, como un antiquísimo modelo con carrocería cerrada en proceso de restauración.

Uno de los stands más llamativos era el del “Automoto Storico Italiano”; allí tuvo lugar la entrega de los premios anuales ASI entre diferentes personalidades del mundo del coche clásico italiano, y todo ello rodeado por una completísima exposición de BMW de todas las épocas y estilos –la gran mayoría con matrícula italiana antigua- así como otro apartado expositivo dedicado a antiguos camiones italianos de la I Guerra Mundial.

Cantidad y variedad de Etceterinis

Siguiendo con los automóviles que estaban “solo para mirar”, también había una impresionante exposición de coches Sport de los años 50 -principalmente italianos-, en la que destacaban varios “etceterini” (extraños aparatos italianos con base popular –Fiat, Lancia- y con las carrocerías más inverosímiles). Y no sólo los podíamos ver en este stand; en cada rincón del salón podíamos ver alguno de estos raros ingenios deportivos; incluso en el Stand del club Panhard había una extraña barqueta de aire italiano y mecánica francesa.

Un potente apoyo oficial

Para terminar con la parte enmoquetada del salón, hay que mencionar las numerosas marcas que estaban presentes de manera oficial: Lamborghini –que contó con la presencia de Fabio Lamborghini, sobrino de Ferruccio y director del Museo que porta el nombre de su tío –, Lotus, Mercedes Benz, Alfa Romeo, Jaguar, Maserati… y así hasta contabilizar 14 marcas. Nada que ver con las sólo dos que hubo en el pasado Classicauto de Madrid, ¿no?

Además, entre todo este marasmo “oficial” había clubes locales como uno de Alfa Romeo que acudió con más de 20 unidades del modelo Spider de diferentes épocas, o compra ventas como Vintage & Prestige, que acudía con un precioso Alfa Romeo RLS de los años 20 –y otras cosas- nada menos que desde ¡Inglaterra!

auto classica milano 2016
Benz Velo en el stand de Mercedes. Antes que todos estaba él…

Un poco más allá había metros y más metros sin moqueta, pero repletos de coches clásicos de particulares, a la venta. Desde un Fiat Balilla de 1934 al lado de un Saab 900 Coupe de los 80, hasta un extraño Fórmula 2 con mecánica italiana –faltaría más- , un bonito Siata Daina o un exótico vehículo oruga Steyr Puch Halfinger de 1975, por citar sólo unos pocos.

Porque si de algo se disfrutaba en este salón era de la variedad y las rarezas. No hemos podido ni contabilizar la cantidad de Abarths presentes, de muy variadas épocas y formas.

Exótico vehículo oruga Steyr Puch Halfinger de 1975
Exótico vehículo oruga Steyr Puch Halfinger de 1975

Carrocerías especiales, algo propiamente italiano

Carrocerías únicas italianas sobre Alfa, Fiat y Lancia fabricadas por Vignale, Pininfarina, Zagato y un largo etcétera las había por doquier, y por ejemplo, pudimos ver dos Fiat 600 Allemano con carrocerías coupé y spider en el mismo stand, cuya trasera era llamativamente parecida a la de “nuestros” Siata Turisa y Tarraco españoles.

Se celebraba también un concurso de elegancia entre los coches expuestos en el salón, donde resultó merecidamente vencedor un espectacular Ferrari 365 P2/P3 de los años 60. E incluso se celebró por primera vez en la Autoclassica Milán una subasta de clásicos, organizada por la casa italiana “Galleria Pananti”, con cerca de 40 lotes en venta. Es difícil destacar alguno, pero por su rareza mencionaremos el extraño Ferrari 412 Pavesi Ventorosso, ejemplar único descapotable fabricado en 1989, con una estética cuanto menos discutible.

Antes de abandonar el interior era inevitable pasearse entre los numerosísimos stands repletos de recambios –principalmente de modelos italianos, claro está – pero también llenos de miniaturas de gran calidad, o simplemente de automobilia variada.

Calidad y cantidad, un placer.

AutoClassica sin duda merece una escapada

Por último, mencionar que esta completísima Autoclassica Milán incluía hasta un circuito exterior al aire libre, bautizado como “Classic Circuit Arena”, donde continuamente se podía disfrutar del sonido de máquinas de competición de todos los tiempos; desde veteranos Fiat de los años 20 hasta Lancia 037 y Stratos de la época gloriosa de rallyes. De todo, vaya, como se puede comprobar en las magníficas fotos de Unai Ona. Una feria que bien se merece una vista… ¡Incluso aunque haya que viajar desde España!

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