Leyendo los libros de Georges Cormier, Jean du Taillis y Edgardo Longoni, protagonistas de la increíble aventura que supuso en ¡¡1907!! el raid de Pekín a París en automóvil, he recordado las viejas crónicas de los exploradores españoles en el Nuevo Mundo. En ellas nos damos cuenta cómo un tipo de experiencia similar puede convertirse en muchas diferentes dependiendo de quien te la cuente. Distintas personas, distintas sensibilidades: desde un Cieza de León que se extasía en describir con asombro y detalle las más pequeñas particularidades de las estribaciones andinas hasta un Alvar Núñez (ilustre jerezano antepasado de nuestro Marqués de Portago) que se limita a escribir "cruzamos un rio" sin mayores explicaciones, para darnos cuenta luego cotejando datos que habían pasado nada menos que el Missisippi.
Cuando los amantes de la Historia del Automóvil oímos hablar del raid Pekín-París enseguida pensamos en el maravilloso relato que del mismo hizo Luigi Barzini, a la sazón tripulante del vehículo ganador. Su libro, "La Mitad del Mundo vista desde un Automóvil", conoció el éxito en su época y ha sabido conservar a lo largo del tiempo un interés y una difusión entre los aficionados de los que no han gozado el resto de los relatos que de tan singular aventura se escribieron.
Puede que sea debido a que, una vez más, la crónica colectiva del pasado da muestras de su crueldad guardando solo la memoria de los ganadores. Sin menospreciar esta causa, también la profesionalidad y buen hacer de Barzini como escritor han contribuido al éxito de su obra que además de ser el libro del vencedor es ante todo un relato ameno, divertido y muy bien escrito.
Pero...¿acaso los libros de los demás protagonistas del raid no pueden también vanagloriarse de todo esto? ¿Acaso no fue un triunfo llegar a París aunque otro lo hiciera antes? ¿Acaso no son capaces Cormier, Taillis y Longoni, unos con más profesionalidad que otros pero todos con la misma intensidad emotiva, de hacernos revivir la epopeya?
O por expresarlo mejor, no deberíamos decir "revivir la epopeya" sino "vivir una nueva aventura", completamente distinta. Porque en los mismos parajes, ante los mismos objetivos, frente a casi los mismos problemas, es otro individuo el que los vive, otra sensibilidad la que los cuenta.
Historias completamente nuevas se abren a nosotros por los viejos, admirados, soñados y queridos caminos que ya antes recorrimos en compañía de Luigi Barzini, Ettore Guizzardi, Scipione Borghese y su fantástica Itala 30/40 HP.
Montemos pues en esta ocasión en una Spyker, o en alguna de las de Dion-Bouton 10 HP, salgamos otra vez de la Ciudad Imperial cruzando la "Puerta de la Virtud Triunfante" y enfilemos de nuevo las primeras estribaciones montañosas, hacia la Gran Muralla, camino de París.
Gustavo Morales
Nota de LA ESCUDERIA:
Disfrutad intensamente de la rara oportunidad que nos brinda Gustavo. Muy pocos han podido tener acceso a estas obras pues -pese a su incalculable repercusión histórica- nunca hasta ahora habían sido traducidas al español (sólo lo fue el libro de Barzini). Ello sin olvidar que sus ejemplares impresos son tan raros que incluso los buenos coleccionistas pueden tardar una vida en hacerse con uno.
Finalmente, os rogamos que tengáis paciencia. Gus realiza esta ardua labor por pura afición y no sería justo que le presionaramos con plazos. Lo único que podemos garantizaros es que los capítulos se irán publicando tan pronto como se reciban.
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EL RAID PEKIN-PARIS
4000 lugares en automóvil
George Cormier
Prefacio y Capítulo I
Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Capítulo VI Capítulo VII Capítulo VIII
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DE
PEKIN A PARIS EN AUTOMÓVIL Capítulo I
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