Cómo afrontar el síndrome de la oportunidad perdida

Publicado el 5 de Marzo de 2011

 

He leído tu editorial en la circular de LA ESCUDERIA de febrero y me ha gustado, como siempre, tus acertados comentarios y el fino sentido de humor que destilan tus editoriales.
 
Bien. Estoy de acuerdo contigo pero te hago unas reflexiones que espero te agraden. Finalmente convendrás conmigo que son dos caras de la misma moneda.
 
La"oportunidad perdida" es un fenómeno propio, inherente y diría necesario para fomentar nuestra afición. Si no hubiera esa figura a veces no nos moveríamos y madrugaríamos y haríamos esos esfuerzos familiares para poder colmar nuestras ansias de aficionados. En el fondo si te das cuenta actúa de motor de nuestras emociones y es fuente de motivación continua (el llegar los primeros, encontrar ese tesoro anhelado, etc....).
 
Esta situación de ansiedad (ahora le llamaríamos estrés) se puede definir como "eustres"= estrés positivo. Al final todo es relativo e igual no es tan malo si podemos controlar las emociones, aunque por su propia definición las emociones son chorros de adrenalina y de otras sustancias aditivas que genera nuestro cuerpo.
 
Recuerdo cuando hacia fotos con rollo, que nunca hubo mejor foto que la no sacada (cuando te equivocabas y lo ponías mal, o no sabias que no había rollo) y creías que habías sacado las mejores fotos del mundo. Posiblemente si hubiéramos visto el resultado de esos pictogramas perdidos, nos hubiéramos percatado que eran unas fotos normalitas o que no trasmitían nada y podríamos vivir tranquilamente sin ellas.
 
Con los coches es igual. Yo no duermo pensando en aquel alpine, y  funcionando, que no me dejo comprar mi mujer y que al final se vendió por 200.000 pst. Claro intento darme cuanta que igual aquel alpine perdido hubiera sido el inicio de mi perdición, podría haber enterrado un montón de dinero en él y al final podría haberme matado en ese coche de plástico intentando hacer una locura no propia a nuestros casi 50 años.
 
Ahora disfruto hablando con los que tienen un alpine y me cuentan sus aventuras (y desdichas) y espero al final marcharme consolándome como me decía un antiguo conocido "Desengáñate. no es mas que un simple R-8"
 
Bueno esta sensación de oportunidad perdida me la trasmitía también un amigo que ha sido arquitecto municipal en varios consistorios.: "La cantidad de oportunidades perdidas que han pasado por sus manosde las legales claro" y al fin y al cabo es feliz con lo que tiene ( o con lo que no tiene).
 
Como todos tengo montones de revistas, lonjas con material que jamás podré ordenar y que son fuente de satisfacción plena, pero al fin y al cabo son objetos que les damos nosotros el valor.
 
No estamos enfermos del todo (debería imposibilitar nuestra vida cotidiana y de relación para considerarse trastorno) pero tenemos una personalidad con ciertos rasgos obsesivos, que tendremos que reconocer y controlar.
 
En conclusión. Sí, es verdad lo que dices pero igual tampoco pasa nada por no comprar y por corroernos con la oportunidad perdida. Ese toque de masoquismo en otros comportamientos se llama Donjuanismo (el hombre o la mujer que nunca nos quiso o que era inalcanzable y al final cuando obtenías esa atención de la persona al final era normalita), o pasa con el acumulo de riquezas, etc... ¿que necesidad tienen ciertas personas de acumular dinero cuando lo que les gusta posiblemente sea solo el esfuerzo de obtenerlo aunque no tengan ni tiempo de disfrutarlo?. Al fin y al cabo lo nuestro es un tipo de entretenimiento y del barato. Nos generamos nuestras endorfinas y son gratis.
 
Por ello tampoco está mal que seamos a veces un poco reflexivos (lo compro luego...) pero asumiendo que si ya no está cuando volvamos tampoco era tan importante, o estar en buenas manos de otro aficionadoLas oportunidades vuelven. Una vez estuve en una tienda de 10 metros cuadrados en Holanda, pero muy alta. Podría haber un millón de manuales de uso de coche santiguos. Jamás tendré algo aparecido. Que mas da tener 20 o 30, si hay miles. 
 
Bueno todo lo que he dicho hasta ahora no me lo creo ni yo, no lo sé poner en practica, pero es bonito.
Este mensaje se autodestruirá en 10 minutos.
 
Miguel Martín Zurimendi. Club Goggomobil. Bilbao