Alas, Ruedas ... y deslices (bis)

Publicado el 3 de Marzo de 2009

En sus Crónicas Burguesas del suplemento económico de La Vanguardia del domingo 1 de febrero, J. M Cortés se adentra en la historia de la industria aeronáutica catalana relatando que “estamos muy lejos en el tiempo de la fábrica de motores de Arturo Elizalde, el constructor de los aviones Breguet (tecnología Lorraine) del Ejército del Aire, cuya viuda, Carmen Biada, se la vendió al INI, dando origen a la Empresa Nacional de Motores de Aviación.” A continuación recuerda “a los actuales fabricantes de componentes para aeronaves que aprovechan las sinergias con la industria auxiliar de la automoción, deudores de una vía de colaboración histórica entre Arturo Elizalde y Miguel Mateu, este segundo al frente de Hispano-Suiza, una factoría de coches de elegante factura que atravesó con la misma pulcritud la era del foxtrot y el tiempo de silencio.”

Lástima que las florituras literarias impidan al autor desbrozar la maleza histórica de los anales, pues descubriría que de la fábrica Elizalde jamás salió un solo avión, ni Breguet ni ningún otro, sino motores aeronáuticos de 12 cilindros en W construidos bajo licencia Lorraine, destinados a equipar aeronaves Breguet XIX y Dornier Wal por ejemplo. Por otro lado entre la Hispano-Suiza y la Elizalde nunca hubo colaboración sino todo lo contrario. “Con la Hispano no eramos rivales, ¡eramos enemigos!” contaba Miguel Elizalde Biada, último hijo vivo del fundador de la empresa antes de fallecer en 2006. Arturo Elizalde, que había muerto en 1925 y apenas trató a Miguel Mateu, mantuvo una relación de cortesía pero distante con Damián, padre de éste y presidente del consejo de administración de la Hispano, a quien después la viuda Elizalde, Carmen Biada, intentaría convencer de sumarse al proyecto conjunto del coche APTA con las firmas Elizalde y España, pero el viejo Mateu dels ferros -fallecido en 1935 y sucedido entonces por su hijo- nunca llegó a tomarse en serio a aquella señora tan vehemente, cuyo carácter tampoco podría evitar que el INI se hiciera con la empresa fundada hace ahora un siglo por su familia por la vía de la venta forzosa. Así que con semejantes empatías, de esas sinergias más bien nada.

Más adelante, se habla de un aparato, “el Chaica, adquirido por la Fundació Aeronáutica de Catalunya, (que) es una reliquia que corresponde a la serie del Polikarpov I-16, un biplano de combate, parecido al Mosca, el emblemático caza republicano.” Ojo al dato. El Polikarpov I-16 no se parece al Mosca: es el Mosca (llamado Rata en el bando nacional) y tampoco es ningún biplano: es un monoplano. Lo que la Fundació Parc Aeronàutic de Catalunya ha adquirido al restaurador neozelandés John Lanham es un Polikarpov I-153 Chaika 75 -popularmente Chato- como los que construidos en Molins de Rei, Sabadell y Reus durante la guerra. Otrosí, Loring voló de Madrid a Manila en 1932 y los primeros Polikarpov no llegaron a España hasta cuatro años después, suministrados por la URSS al Gobierno de la República para defenderse de los militares sublevados, de modo que difícilmente pudieron haber empezado a pilotarlos en aquel entonces las pioneras Dolors Vives y Mari Pepa Colomer, o a ser usados para formación de pilotos en un centro como la Academia General del Aire de San Javier, creado en 1943.

Que al empresario ibicienco Matutes se le naturalice mallorquín, que al piloto malagueño Rein Loring se le enchufe una g al final de su primer apellido o que al aeroplano ruso Chaika se le escamotee la k no deja de ser peccata minuta ante todo esto. Pero tampoco es tan complicado documentarse mínimamente. Ni siquiera hace falta consultar a los expertos, si tanta manía se les tiene (como son una panda de picajosos...). Con lo que flota hoy en día por internet, hasta el menos sagaz de los escribidores de periódicos lo tiene más que chupado, ni que sea para contrastar fuentes. No fotem.

Por gentileza de... Manuel Garriga

Nota: "Alas, ruedas y deslices" se titulaba el comentario que escribió Manel para La Escudería a un articulo publicado el 1 de febrero de 2003 por J.M.Cortés en el diario El País. Curioso aniversario; La foto muestra el soberbio Elizalde Tipo 291 ganador de la II Subida a La Rabassada (1923) conducido por Fernando de Vizcaya.