40 AÑOS DEL DAYTONA.
(publicado el 15/03/2008)
Cuatro décadas atrás, los profesionales de la prensa del motor reciben en sus oficinas una carpeta con el logotipo de Ferrari a la izquierda y la leyenda Pininfarina Press Release a la derecha. Estos cinco folios mecanografiados anuncian como novedad mundial que “sobre el nuevo chasis Ferrari, ligero y sólido como de costumbre, Pininfarina ha realizado un modelo que es el resultado de los estudios efectuados por esta casa en el campo de la aerodinámica.” Se trata de “un automóvil de carácter deportivo dotado de un nuevo motor de 12 cilindros tipo 365 /4” que va a ser presentado en octubre de 1968 en el Salón de París bajo el apelativo Daytona, por el triplete de la marca italiana en las 24 Horas de Daytona Beach el año anterior.
El 365GTB/4 Daytona, equipado con un motor V12 a 60° de 4.390 cm³, coronado por cuatro árboles de levas, fue recibido con notable entusiasmo y pronto considerado uno de los coches deportivos más deseados del mundo. Su mecánica le proporcionaba 352 CV a 7.500 rpm., con un contundente par máximo de 44 mkg a 5.500, que le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos, batir el kilómetro lanzado en 24 y alcanzar los 280 km/h de velocidad máxima. Gracias a esa armoniosa carrocería firmada por Pininfarina que realizaba con mimo artesanal el especialista modenés Scaglietti, el Daytona venía a sustituir con ventaja a su antecesor 275 GTB. Uno de sus rasgos estilísticos más peculiares era la disposición de los grupos ópticos delanteros bajo una visera transparente de perspex, abandonada enseguida por un sistema de faros escamoteables al estilo del Corvette Sting Ray.
“El Daytona era un automóvil de gran turismo en toda la extensión del término y nunca tuvo un verdadero sucesor entre los Ferrari que vinieron después”, escribió el maestro de periodistas del motor Paul Frére, recientemente fallecido. No sólo era el estandarte de la marca en el momento de su aparición -y el más caro- sino también el más rápido de todos los Ferrari de carretera fabricados hasta entonces, y último de la saga de las berlinetas con motor delantero V12. Su supuesto heredero, el 512 Berlineta Boxer, impresionante por su estampa baja, ancha y corta, ya llevaba el propulsor en posición central. Cuando en diciembre de 1973 salió de Carrozzería Scaglietti la última de las 1.383 unidades producidas, un GTS/4 Spyder, el Daytona ya se había convertido en un clásico de pleno derecho. Pese no ser propiamente un coche de competición (su homologación en GT no llegó hasta que se construyeron 500 ejemplares) el historial deportivo del modelo es envidiable, con brillantes resultados en Sebring, Le Mans, el Tour de France y.. Daytona, prolongándose hasta tan tarde como 1979.
Desde hace algún tiempo Ferrari parece bastante más atenta a su tradición histórica que antes. La puesta en marcha del departamento Ferrari Classiche en 2003 es un ejemplo, y el esfuerzo del Reparto Corse Clienti por atender a los privados con un interesante programa de carreras también lo demuestra. De modo que para conmemorar este aniversario organizó un evento el 11 de abril al que acudieron una veintena de coches desde varios países de Europa, Africa y EE UU. La reunión empezó con una prueba de regularidad en la pista de Fiorano, vecina a la fábrica de Maranello, para culminar dos días después en el marco del Festival Histórico de Mugello 2008, segunda edición del evento organizado por Ferrari Corse Clienti en este bello circuito situado en el corazón de la Toscana.
Entre los vehículos presentes había cuatro unidades del GTB/4 de primera serie, distinguibles por sus faros fijos bajo la cubierta de perspex, y un trío de Spyders GTS/4, los tres pintados en el característico color Giallo Módena (amarillo). Esta versión se hizo bastante célebre entre el gran público a mediados de los años ochenta cuando apareció en la serie televisiva Miami Vice como coche personal de uno de los protagonistas, el detective Sonny Crockett, interpretado por Don Johnson. Lo que la inmensa mayoría ignoraba es que aquel espectacular descapotable negro no era sino una réplica creada por el carrocero americano McBurnie sobre bastidor de Corvette C3 de 1980. El ataque de furia de Enzo Ferrari -un hombre bastante temperamental- cuando se enteró del asunto todavía es recordado en Maranello. La inmediata demanda judicial interpuesta por la marca contra McBurnie y otros especialistas para que dejaran de producir y vender esas réplicas se resolvió a favor del constructor italiano. El falso Daytona desapareció en la tercera temporada de la serie sustituido por dos flamantes Testarrossa de 1986 nuevos, cedidos a la productora televisiva por la propia Ferrari.
Curiosamente, el perfil de los propietarios actuales de Daytona se aparta un poco del habitual entre los coleccionistas de clásicos deportivos de élite (algo que también sucede con muchos de los admiradores del Dino). La mayoría de sus dueños prefiere conducirlos personalmente, prescindiendo de remolques o camiones acondicionados. “Me parece una solemne estupidez meterlo en un trailer para ir a un evento como este” -nos dice un suizo, venido de Basilea con su esposa al volante de un ejemplar primorosamente conservado-, “si justamente uno de los mayores placeres del Daytona consiste en manejarlo.” Algunos de los participantes alemanes, bastante numerosos, también habían viajado hasta Italia por carretera casi sin incidentes mecánicos. “Hubo algún problema de carburación por lo complicado que resulta reglarla correctamente” –nada extraño tratándose de seis Weber de doble cuerpo-, “pero conseguimos arreglarlo sobre la marcha sin tener que recurrir a la grúa”, explica con evidente satisfacción un ferrarista berlinés. La experiencia de rodar por Fiorano y Mugello exprimiendo el 12 cilindros a fondo con motivo de este aniversario debió ser un auténtico placer para los participantes, a juzgar por la expresión de felicidad impresa en sus rostros. Larga vida al Daytona.
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Aportado por Manuel Garriga (e-mail: mgarriga@aracneredes.com)